Cinco razones para apoyar el pequeño comercio

Este mes de noviembre hemos tenido uno de los pocos datos positivos que nos está dando la economía en los últimos tiempos: las ventas del pequeño comercio aumentan por primera vez en tres años.

La cuestión no es baladí; el pequeño comercio es uno de los sectores más importantes para cualquier sociedad. Soy muy consciente de esta afirmación desde hace mucho tiempo, pero si cabe estoy más concienciado sobre el asunto desde que me involucré en el proyecto de Bizkaia Market.

Por ello, en esta ocasión, aunque la lista debiera ser mucho más larga, me gustaría destacar cinco grandes razones por las que (en la medida de lo posible) tenemos que comprar en las tiendas locales.

VIDILLA EN EL BARRIO

Comprar en el comercio del barrio permite que las tiendas de proximidad sigan existiendo, lo cual tiene un interesante impacto en la vida diaria de nuestras calles.

El barrio más famoso de la tele con sus vecinos. Last fm.

No se trata sólo de algo estético, de ver a gente ir y venir, de mantener espacios ocupados, la limpieza de las calles o la sensación de seguridad... los comercios locales son los principales impulsores de la vida cultural de los barrios o pueblos pequeños. Muchas de las luces navideñas, las fiestas patronales o festivales musicales no serían posibles sin su existencia.

CUESTIÓN DE CONFIANZA

Nadie sabe mejor cómo te gusta el café que el bar de "tu" plaza. Pocos comerciantes estarían dispuestos a dejarte probar un abrigo en tu propia casa sin ninguna señal. Nadie puede aconsejarte mejor que quien sabe tus gustos y necesidades.

Y como decía la canción de la mítica serie Cheers: "a veces simplemente quieres ir, donde todo el mundo conoce tu nombre".

SATISFACCIÓN COMO LEMA

Siempre el mejor precio para cada producto y el servicio personalizado para cada cliente. En la tienda del barrio te ofrecen productos cercanos, alimentos de temporada y artículos locales.

Y puedes estar bien tranquilo, que sólo por la vergüenza de verte aparecer de nuevo mosqueado, te van a dar lo mejor que encuentren. Vamos, que puedes comprar unos pantalones vaqueros más baratos en Zara, pero tendrás que bajar a la tienda del barrio para que te arreglen la cremallera en dos meses.

¡CALIDAD DE VIDA!

No sólo en el sentido vago y perezoso de la frase; las tiendas de barrio no aprietan a los proveedores para poder vender más barato, algo que revierte en la calidad del empleo de sus trabajadores.

Preciosa vista del parisino Montmartre en una foto de David Giral.

Pero tampoco presionan a sus clientes para vender más... puedes tener la certeza de que comprarás lo que necesites, ni más ni menos.

PUNTO DE ENCUENTRO

El bar, la carnicería, la caseta de la ONCE, la pescadería, la esquina de las esquelas, el kiosko de prensa, la mercería... ahí es donde se cuece la vida del barrio. Donde se cuentan chistes, se pregunta por el hijo que marchó a Alemania y todos se enteran de la hora de un funeral.

Hay que estar bien informado; y no tiene nada que ver con ser cotilla. Se trata de conocer a quienes comparten tu calle, conocer los problemas del pueblo, encontrar y prestar ayuda a otros... a muchos alcaldes les vendría bien hacer las compras en su pueblo.

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