En 2006, con una webcam y un micrófono barato en su habitación de París, una francesa de veintiún años grabó una canción sobre matar (metafóricamente) a la nueva novia de su ex. La colgó en MySpace. Ningún sello la firmó, ninguna radio la programó de forma oficial: fue un DJ danés quien la pinchó, y de ahí saltó a las listas de Dinamarca y Bélgica sin que Soko moviera un dedo fuera de su cuarto. Así empezó, por accidente y sin filtro, una de las carreras más difíciles de encasillar del pop europeo.
Stéphanie Sokolinski, Soko, nació en Burdeos en 1985 en una familia judía de origen polaco. Aquel single casero, "I'll Kill Her" (2007), la lanzó antes de tener disco: su EP de debut, Not Sokute, llegó después para recoger lo que ya sonaba en la radio. En paralelo construyó una carrera como actriz —con Gérard Depardieu, con papeles en el cine francés e internacional— que nunca ha dejado de cruzarse con la música.
Mientras sus compatriotas del indie-pop francés (Phoenix, Air, incluso Camille) pulían un sonido elegante y exportable, Soko fue por el lado contrario: voz cruda, casi hablada, letras que van del sarcasmo a la herida abierta sin transición. Su disco más ambicioso, producido por Ross Robinson —el mismo que grabó a Korn y Slipknot—, es la prueba de que nunca quiso quedarse en la casilla de "chica mona con ukelele".
I'll Kill Her (2007)
El single grabado en un dormitorio que la convirtió en fenómeno viral antes de que esa palabra significara lo que significa hoy. Letra desenfadada y oscura sobre los celos, cantada casi como una broma privada que se le escapó de las manos. Para quien busque el lo-fi más crudo, sin producción de por medio.
Happy Hippie Birthday (2012)
De su álbum de debut, I Thought I Was an Alien. Un dardo envuelto en melodía infantil contra la superficialidad del postureo hippie-chic. La voz de niña y la letra afilada son la marca de la casa. Para quien disfrute el sarcasmo cuando viene disfrazado de canción de cuna.
We Might Be Dead by Tomorrow (2012)
Su canción más conocida, aunque llegó al público grande dos años tarde: en 2014 sonó en el vídeo viral "First Kiss" y se coló en el top 10 de Billboard. Balada sobre el amor entendido como urgencia, sin garantías de mañana. Para quien quiera la Soko más accesible y emocional.
Lovetrap, feat. Ariel Pink (2015)
Del disco que produjo Ross Robinson, con guitarras más sucias y menos azúcar. En el vídeo, Soko se disfraza de Ariel Pink para parodiar la desesperación masculina en las citas. Para quien quiera verla en su versión más punk y menos "indie mona".
Looking For Love (2020)
De Feel Feelings, su disco más reciente. Vuelta a un pop más luminoso tras años de cinismo, con una búsqueda de conexión sincera que suena ganada, no impostada. Para quien prefiera la Soko adulta a la Soko adolescente.
Si quieres profundizar, el punto de partida ideal es I Thought I Was an Alien: disponible en Amazon Music y en edición física en Amazon.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido?