Hay bandas que no has escuchado y que sin embargo ya han llegado a ti. Los Bluesbreakers de John Mayall son exactamente eso: la cantera que formó a Eric Clapton, Peter Green, Mick Taylor, Jack Bruce y John McVie antes de que se convirtieran en leyendas. El problema es que la sombra de sus alumnos ha dejado en segundo plano el trabajo de la banda que los creó.
John Mayall fundó los Bluesbreakers en Manchester en 1963 y pronto se trasladó a Londres. Pianista, armonicista y cantante, construyó una especie de conservatorio del blues británico con una formación siempre en rotación. El disco fundamental es Blues Breakers with Eric Clapton (1966). Le siguieron A Hard Road (1967), con Peter Green al frente, y Crusade (1967), con Mick Taylor. Un trío de álbumes que define un período sin equivalente en el blues rock europeo.
Lo que diferenciaba a los Bluesbreakers no era solo la calidad de sus guitarristas, sino la filosofía de Mayall: dar espacio, no dominar. Mientras el rock británico apostaba por el espectáculo y la psicodelia, él mantenía la fidelidad al blues americano de Freddie King, Robert Johnson y Otis Rush. Esa austeridad fue, paradójicamente, el caldo de cultivo del que nació Cream y buena parte del rock que vino después.
All Your Love
La carta de presentación del álbum de 1966. Basada en una composición de Otis Rush, Clapton convierte este blues en la demostración más concentrada de su talento: phrasing perfecto, tono inconfundible y una intensidad que no admite comparaciones. El punto de entrada ideal para quien nunca ha escuchado a los Bluesbreakers.
I'm Your Witchdoctor
Editada como single en 1965, antes del álbum seminal. Es el primer gran momento de Clapton con la banda: crudo, urgente, con una forma de atacar el riff que sonaba a algo que el rock británico no había escuchado antes. Para quien quiera entender de dónde salió el Clapton de Cream.
Hideaway
Versión del instrumental de Freddie King (1960). Clapton lo transforma en una exhibición de velocidad, fluidez y músculo sin un gramo de exceso. Es la demostración de que la guitarra de blues puede ser tan sofisticada como cualquier otro lenguaje. Ideal para guitarristas y para quien disfruta de la técnica al servicio de la emoción.
The Supernatural
Instrumental del álbum A Hard Road (1967), con Peter Green ya al frente de la guitarra. Es un ejercicio de contención y atmósfera que anticipa directamente lo que vendría después con Fleetwood Mac. Si Clapton era fuego, Green era niebla: más misterioso, más oscuro, igualmente hipnótico.
Steppin' Out
Blues shuffle clásico en el que Clapton demuestra que el groove importa tanto como la velocidad. Más relajada y bailable que el resto del álbum, muestra la cara más directa y festiva del grupo. Para quienes prefieren el blues sin complicaciones, esta es la puerta.
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