Cinco canciones para conocer Gala

Hay canciones que se independizan de quien las escribió. "Freed from Desire" lleva casi tres décadas sonándo en estadios de fútbol, marchas de protesta y fiestas de fin de año, y la inmensa mayoría de quienes la cantan no tiene ni idea de que hay una mujer detrás que, durante treinta años, no vio un euro de derechos por su propio himno.

Gala Rizzatto nació en Milán en 1975. Estudiaba fotografía en Nueva York cuando escribió "Freed from Desire" en 1996, junto a los productores Molella y Phil Jay: una respuesta personal a la desigualdad que veía en la calle, a su reencuentro con el baile y a un primer amor con un bailarín senegalés. La canción abrió su álbum debut, Come into My Life (1997), que llegó al número 1 en Italia y España y vendió más de seis millones de copias.

A diferencia de otras voces del eurodance de mediados de los noventa que se apagaron en cuanto pasó la moda, Gala nunca dejó de producir música ni de pelear por controlar la suya: montó su propio sello, Matriarchy Records, en 2008, y en los últimos años ha llevado públicamente su batalla contra el contrato leonino que firmó de joven, la misma razón por la que "Freed from Desire" se convirtió en grito de cancha antes que en fuente de ingresos para su autora.

Freed from Desire

El himno definitivo: na-na-na-na-na y un estribillo que ha viajado de las pistas de baile de 1996 a los estadios de fútbol de hoy. Gala la describió como una "fight the power song", una canción contra el sistema disfrazada de éxito bailable. Le puede llegar a cualquiera que la haya cantado en una grada sin saber que tiene letra de verdad detrás.

Let a Boy Cry

Segundo single de Come into My Life, grabado en Venecia. En pleno apogeo del pop masculino de gimnasio, Gala pide explícitamente dejar llorar a un chico: un mensaje a contracorriente para 1997 que hoy suena más actual que entonces. Llegó al top 3 en media Europa, Sudamérica y Rusia.

Come into My Life

La canción que da título al álbum y su tercer single, número 1 en Italia y Bélgica. Sigue la fórmula que hizo grande a Gala: producción eurodance de manual sobre una letra que habla de deseo y libertad personal, no solo de pista de baile.

Faraway

Tras romper con Universal y volver a Nueva York, Gala reaparece en 2005 con un sonido más orgánico, coproducido por Kevin Rudolf. Número 1 en iTunes Francia y Grecia: la prueba de que había vida artística después del eurodance, aunque la industria prefiriera recordarla solo por los noventa.

Lose Yourself in Me

Publicada en 2012 a través de su propio sello Matriarchy Records, con un vídeo de trajes de LED y bailarines de krump dirigido por Alistair Legrand. Gala fuera del circuito de las discográficas grandes, produciéndose a sí misma dos décadas después de su primer éxito.

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Cinco canciones para conocer En Tol Sarmiento

Hay un grupo que canta sobre todo en euskera y que, sin embargo, es el más escuchado en Spotify por menores de edad del País Vasco desde hace una década. No hace falta entender la letra para que una canción suya te pare en seco: eso es exactamente lo que le pasó a media Euskal Herria durante el confinamiento con un tema que nadie esperaba que se convirtiera en himno.

En Tol Sarmiento (ETS) nace en 2005 en Yécora/Iekora, Rioja Alavesa, con Íñigo Etxezarreta, Rubén Campanón y Floren Zuela tocando versiones de bandas punk-rock como Kortatu o La Polla Records. En 2006-2007 se suma Bujo a la trompeta y ahí aparece el sonido que los define: ska-rock con letras en euskera y castellano. Veinte años y siete discos después, en 2025 celebraron su aniversario con tres conciertos en el BEC de Barakaldo ante 45.000 personas.

Lo que separa a ETS de otras bandas de rock vasco de su generación es que nunca se quedaron anclados en la rabia política que definió a sus referentes. Han pasado del ska al bolero-rumba, del reggaetón al EDM con trikitixa, sin perder nunca el hilo emocional: una canción dedicada a un hermano fallecido, otra a una abuela, otra al confinamiento. Por eso su público no tiene una edad concreta.

Musikaren doinua

La canción que les abrió las puertas de las radios vascas en 2012. Once años después sigue sonando en verbenas y fiestas de pueblo sin que mucha gente sepa de quién es. Si alguna vez has bailado esto sin conocer el nombre del grupo, esta es la explicación.

Aurkitu genituen

Su primera balada y la primera vez que Íñigo llevó algo personal a una canción: está dedicada a su hermano Eduardo, fallecido. Es, con diferencia, el tema más emotivo de su catálogo. Para quien haya pasado por un duelo, esta canción entiende algo que pocas letras de rock se atreven a nombrar.

Ametsetan

El tema que cerró su primera etapa como grupo, a un ritmo tan acelerado que parece ir más rápido de lo que va. Dio nombre a un directo-documental y fue su primer lanzamiento en formato single. Para quien quiera entender el punto de inflexión entre el ETS de garito y el ETS que llenaría el BEC.

Aukera berriak

Con este tema y el disco que lo acompaña, producido por Pello Reparaz (Zetak), arranca la etapa "profesional" del grupo: sonido más cuidado, más ganas de divertirse. Es la puerta de entrada perfecta si quieres el ETS más pulido antes de irte a los discos más antiguos.

Zurekin batera

La canción del confinamiento en Euskal Herria. La publicaron en 2020, en pleno encierro, como un canto de amor y esperanza, y la sociedad la convirtió en himno casi sin que ellos lo buscaran. Fue la primera vez que un tema suyo dejó de ser "una canción de ETS" para ser, simplemente, una canción de todos.

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Cinco canciones para conocer Alice Deejay

Hay un riff de sintetizador que todo el mundo sabe tararear y un nombre que casi nadie recuerda. Esa es la paradoja de Alice Deejay: firmaron uno de los himnos más reconocibles de la historia del dance y aun así el gran público sigue sin saber quién estaba detrás. Ni siquiera era una persona. Ni siquiera era, en el sentido clásico, un grupo.

Alice Deejay fue un proyecto de estudio nacido en Ámsterdam a finales de los 90, creado por un equipo de productores holandeses con Judith Pronk como voz y cara visible. Su single "Better Off Alone" se convirtió en un éxito mundial, y en marzo de 2000 publicaron su único álbum, Who Needs Guitars Anyway?, que entró en el top 10 británico y superó el millón de copias vendidas. En 2002 el proyecto se disolvió. Historia completa: apenas cuatro años.

Lo que les diferencia está en el propio título del disco: ¿quién necesita guitarras? En plena era del nu-metal y el brit-rock, unos productores holandeses plantaron esa pregunta en la portada de un álbum de trance-pop. Y el tiempo les dio la razón: aquel sonido limpio y eufórico anticipó el dominio holandés de la música electrónica global que décadas después encarnaría Martin Garrix. Alice Deejay no era una banda: era una fórmula. Y funcionó.

Better Off Alone

El himno. Número 2 en las listas británicas, disco de platino y un riff que lleva más de veinticinco años sonando en pistas, festivales y samples ajenos. Si solo escuchas una canción de esta lista, es esta: es la definición misma del eurodance de fin de milenio.

Back in My Life

La prueba de que no eran flor de un día. Repite la fórmula del debut —sintetizador punzante, voz etérea, euforia melancólica— y vuelve a funcionar en toda Europa. Para quien piense que Alice Deejay fue cosa de una sola canción, este es el contraargumento.

Will I Ever

El tercer single mantiene el pulso pero endurece el sonido, con una producción más cercana al trance de club que al pop de radio. Es la favorita de quienes vivieron aquellas pistas de baile de primera mano y la puerta de entrada ideal para el oyente de techno melódico actual.

The Lonely One

La cara más melancólica del proyecto, y la que mejor demuestra que debajo de la euforia había canciones de verdad. La tristeza bailable es un arte difícil, y aquí lo bordan. Para quien conecta con ese dance que se canta con un nudo en la garganta.

Celebrate Our Love

El último single relevante del proyecto y su despedida en clave luminosa. No alcanzó la repercusión de sus predecesores, pero cierra el círculo de un catálogo breve y sorprendentemente coherente. Para completistas y para quien quiera escuchar cómo suena el final de una era.

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Cinco canciones para conocer Pitbull

Es muy fácil hacer chistes con Pitbull: el traje, las gafas, el "dale", el grito de Mr. Worldwide. Lo difícil es explicar cómo un rapero de barrio de Miami, sin la credibilidad de la crítica ni el favor de los puristas, acabó siendo una de las presencias más constantes del pop global durante más de una década. Nadie ha construido tanto imperio siendo tan sistemáticamente subestimado.

Armando Christian Pérez (Miami, 1981), hijo de inmigrantes cubanos, empezó en la escena del crunk sureño con su debut M.I.A.M.I. (2004), rapeando en spanglish cuando eso todavía no era una estrategia comercial sino una seña de identidad. El salto global llegó en 2009 con "I Know You Want Me (Calle Ocho)", y a partir de ahí encadenó una racha de éxitos que lo instaló en todas las pistas de baile del planeta.

Lo que le diferencia de contemporáneos como Flo Rida, con quien comparte fórmula de rap radiable sobre bases dance, es el personaje: Pitbull convirtió su propia marca en el producto. No vende canciones, vende una fiesta permanente con él como anfitrión — y esa claridad de propósito, se compre o no, es la razón de que siga en pie cuando tantos one-hit wonders del dance-pop de los 2010 desaparecieron.

I Know You Want Me (Calle Ocho)

El punto de inflexión de su carrera: el single de 2009 que lo sacó de la escena de Miami y lo convirtió en fenómeno mundial. Un loop hipnótico, cuatro frases y cero pretensiones. Para entender el momento exacto en que el reguetón-dance de Miami conquistó las radios europeas.

Hotel Room Service

Del mismo año 2009, y la confirmación de que Calle Ocho no era casualidad. Construida sobre un sample house, es la plantilla de todo lo que vendría después: rap juguetón, producción de club y estribillo imposible de sacarse de la cabeza. Para los que vivieron las pistas de baile de finales de los 2000.

Give Me Everything (feat. Ne-Yo, Afrojack & Nayer)

Su primer número 1 en el Billboard Hot 100 (2011) y probablemente su canción más completa: la voz de Ne-Yo, la producción de Afrojack y Pitbull haciendo exactamente lo que mejor sabe hacer. El vídeo ha superado los mil millones de visualizaciones en YouTube. La cima comercial del eurodance-pop de aquella década.

International Love (feat. Chris Brown)

Del álbum Planet Pit (2011), la canción que mejor resume el personaje de Mr. Worldwide: un itinerario de ciudades convertido en declaración de intenciones. Alcanzó el puesto 13 del Hot 100. Para quien quiera el Pitbull más melódico y menos club.

Timber (feat. Kesha)

Su mayor éxito de streaming: la canción más escuchada en Spotify tanto de Pitbull como de Kesha. Aquel giro country-dance de 2013, con armónica incluida, parecía una broma y acabó siendo uno de los himnos más duraderos de la década. Si alguien dice que no la ha bailado, miente.

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Cinco canciones para conocer Bulego

Hay grupos que nacen para ocupar un hueco que nadie había pedido en voz alta. En Euskal Herria, durante décadas, cantar en euskera significaba casi siempre guitarras distorsionadas o folk de raíz. Bulego llegó y demostró que también se podía hacer pop luminoso, bailable y masivo en euskera — y que ese pop podía sonar en Japón, en Estados Unidos o en París sin traducirse ni pedir permiso.

El grupo se formó en 2019 en Azkoitia (Gipuzkoa): Tomas Lizarazu (voz), Itziar Beitia (teclados), Jon Larrañaga (bajo), Rubén Lizarralde (guitarra) y Xabier Arrieta (batería). Tras dos EPs publicados en 2020, debutaron en largo con Erdian oraina (2021) y se convirtieron en muy poco tiempo en el nombre más repetido de la nueva escena euskaldun, con varios números 1 en las listas de la radio Gaztea.

Lo que les separa de sus contemporáneos es la naturalidad con la que fusionan pop y electrónica sin complejos ni deudas con el rock vasco de las generaciones anteriores. Forman parte de una ola de renovación del pop en euskera — la misma que ha dado nombres como Latzen — pero nadie ha llevado esa fórmula tan lejos ni tan rápido como ellos.

Hegan

Uno de sus primeros singles, publicado en 2020, y la carta de presentación de su sonido: sintetizadores brillantes, estribillo inmediato y esa sensación de despegue que le da título. Para quien quiera entender por qué Bulego conectó tan rápido con el público joven, este es el punto de partida.

Bueltan da!!!

Elegida canción del verano de 2021 por Gaztea, y no por casualidad: es puro himno festivo, pensado para plazas y festivales. Si solo vas a escuchar una canción suya para saber a qué suenan cuando aprietan el acelerador, que sea esta.

Pizten ari da

Otro de sus números 1 en Gaztea, un canto a vivir el momento rodeado de los tuyos. Aquí se ve su mejor virtud: hacer canciones optimistas sin caer en lo naif. Para quien busque pop de euforia bien construida.

Zure Begi Horiek

La cara emocional del grupo y una de sus canciones más queridas, hasta el punto de que ha sido versionada en el programa Go!azen de ETB. Demuestra que debajo de los sintetizadores hay un grupo que sabe escribir baladas que se quedan. Para el que crea que Bulego es solo fiesta.

Ezer Ez Da Berdina (feat. MAREN)

Su colaboración con MAREN, otra de las voces clave del pop euskaldun actual. Un dueto que suma dos maneras de entender la misma escena y que funciona como puerta de entrada al resto de la nueva música en euskera.

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