Rihanna es la única superestrella pop de su generación que ha conseguido ser más poderosa fuera de los escenarios que dentro de ellos, y lo ha hecho sin renunciar a ninguno de los dos terrenos. Lleva desde 2016 sin publicar disco, factura miles de millones con una marca de cosmética que cambió las reglas de esa industria, y aun así sigue siendo, disco tras disco, una referencia obligada para entender hacia dónde ha ido el pop del siglo XXI. Pocas carreras aguantan tanto silencio discográfico sin perder relevancia.
Robyn Rihanna Fenty nació el 20 de febrero de 1988 en Saint Michael, Barbados, y creció escuchando reggae. En 2003, con solo 15 años, audicionó para el productor Evan Rogers, que la llevó a Nueva York; dos años después debutó con Music of the Sun y el single "Pon de Replay". El verdadero salto llegó con Good Girl Gone Bad (2007), el disco que la sacó del sonido caribeño de sus inicios y la instaló de lleno en el dance-pop internacional.
Mientras buena parte de sus contemporáneas de los 2000 se aferró a una fórmula reconocible una vez que funcionó, Rihanna cambió de piel en cada álbum: del dancehall al dance-pop de estadio, del R&B introspectivo y áspero de Anti (2016) a colaboraciones que cruzaban hip-hop, dubstep y baladas sin que ninguna sonara a cálculo de mercado. Esa misma lógica de romper el molde la llevó, en 2017, a lanzar Fenty Beauty con 40 tonos de base de maquillaje cuando el estándar de la industria eran media docena: volvió a reventar un sector entero exactamente igual que había hecho con el pop.
Umbrella (ft. JAY-Z)
El single que la convirtió en icono en 2007: diez semanas en el número 1 del Reino Unido y un lugar fijo en las listas de las mejores canciones de la historia según Rolling Stone. El "ella, ella, eh" del estribillo es de esos ganchos que se reconocen con dos notas. Para quien quiera entender el momento exacto en que Rihanna dejó de ser una promesa para ser una estrella global.
Stay (ft. Mikky Ekko)
Publicada en 2012, es la cara opuesta de sus himnos de pista de baile: una balada de piano casi desnuda que muestra el registro vocal más frágil de su carrera. Certificada disco de diamante, demostró que podía vender tanto en silencio como a todo volumen. Para quien solo conozca su lado más bailable y quiera escuchar lo contrario.
Diamonds
Escrita por Sia y publicada en 2012, es un himno de resiliencia y autoafirmación que suena tan bien en un estadio como en un funeral. Superó los dos mil millones de visitas en YouTube y sigue siendo una de sus canciones más versionadas en directo por otros artistas. Para quien busque el Rihanna más universal, el que trasciende el pop de temporada.
Work (ft. Drake)
Primer single de Anti (2016), con un patois jamaicano que muchos oyentes anglosajones ni siquiera intentaron descifrar y que, precisamente por eso, se volvió hipnótico. Certificada disco de diamante en Estados Unidos. Para quien quiera el Rihanna más fiel a sus raíces caribeñas, sin traducir nada para nadie.
Love on the Brain
También de Anti, es la canción que la crítica señala como su mejor interpretación vocal: un homenaje al doo-wop y al soul de los sesenta con una voz rota y sucia a propósito, muy lejos del pulido de sus primeros discos. Para quien quiera escuchar hasta dónde llega Rihanna cuando decide dejar de sonar "radiofórmula".
Si quieres profundizar, el punto de partida ideal es Anti, el disco que la crítica sitúa como su pico artístico: disponible en Amazon Music y en edición física en Amazon.
