Cinco canciones para conocer Rise Against

Rise Against es la prueba de que se puede cantar contra el sistema con un estribillo que se canta a pleno pulmón en un estadio. Punk con melodía, rabia con conciencia y letras que no piden permiso ni para incomodar ni para emocionar.

Se formaron en Chicago en 1999. Tim McIlrath (voz y guitarra rítmica), Joe Principe (bajo), Zach Blair (guitarra) y Brandon Barnes (batería) forman la formación actual. Empezaron en Fat Wreck Chords y, tras firmar con DreamWorks en 2003, dieron el salto a los grandes sellos sin soltar el discurso.

Lo que los distingue del punk melódico de su época es la coherencia: apoyan los derechos de los animales, Amnesty International y el proyecto It Gets Better, y buena parte de la banda es vegana y straight edge. No es imagen; está en las canciones, y se nota en cada una de las cinco que siguen.

Give It All

Del disco Siren Song of the Counter Culture (2004), con el que dieron el salto al público masivo. Es urgente, directa y sin un solo gramo de relleno. Para quien viene del punk de los noventa y quiere ver cómo sonaba aquello cuando se hacía grande.

Swing Life Away

Su cara más tranquila: guitarras acústicas, una letra de amor sin cinismo y una melodía que nadie esperaba de una banda de hardcore melódico. La canción para enseñársela a quien dice que el punk es todo ruido.

Prayer of the Refugee

Del álbum The Sufferer & the Witness (2006), un himno de resistencia con un riff que se queda pegado desde el primer segundo. Es el mejor ejemplo de cómo el grupo mezcla mensaje y estribillo sin que ninguno pierda fuerza.

Savior

De Appeal to Reason (2008), ya en Interscope. Cambia la urgencia por un tono más melódico y casi épico, con un estribillo para cantar en directo. Para quien busca la banda más accesible sin renunciar a la intención.

Hero of War

Una historia contada en primera persona sobre lo que la guerra le hace a quien la vive, con una producción mucho más contenida que la media del grupo. La que más conviene escuchar con las letras delante.

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Cinco canciones para conocer Chick Corea

Chick Corea tocaba el piano como quien discute con él: lo provocaba, lo hacía sonreír y de repente lo llevaba a un sitio donde nadie lo esperaba. Su música no se queda en el jazz, y por eso le escuchan tanto quienes no se consideran de jazz.

Nació en Chelsea, Massachusetts, en 1941, y murió en 2021 con 79 años. Tocó con Miles Davis a finales de los sesenta, formó el grupo Circle, fundó Return to Forever y firmó discos de piano en solitario, de trío, de big band y de fusión eléctrica. Acumuló 29 premios Grammy.

Mientras otros pianistas de su generación eligieron un camino y lo profundizaron, Corea no soportaba quedarse quieto: saltaba del hard bop al free, de la fusión a la música de cámara, del latin jazz a las bandas eléctricas, sin perder una melodía reconocible. Esa es la clave de la lista: cinco canciones, cinco Chicks distintos.

Spain

Su composición más famosa y una de las más versionadas del jazz moderno. Arranca citando el Concierto de Aranjuez y se convierte en una fiesta de teclados eléctricos, ritmo latino y virtuosismo con sonrisa. Para quien quiere una puerta de entrada al jazz-rock sin sufrir.

La Fiesta

De los primeros Return to Forever (1972), con ese aire brasileño y flamenco que luego se hizo marca de la casa. Empieza contenida y acaba en una celebración. Le va bien a quien viene del flamenco, del latin o simplemente de la música con duende.

500 Miles High

Una de las joyas de Light as a Feather: tensión, armonía que se escapa y una melodía que se te queda dentro. Es el tema donde mejor se entiende que la fusión también puede ser elegante y no solo un concurso de notas por segundo.

Matrix

Del disco Now He Sings, Now He Sobs, grabado en 1968 con Roy Haynes y Miroslav Vitouš, hoy en el Grammy Hall of Fame. Piano acústico, trío afilado y tanta velocidad como lógica. Para quien quiera ver al Corea que sostiene el jazz en pie sin electrónica.

Armando's Rhumba

De My Spanish Heart (1976): su homenaje personal a las raíces hispanas del jazz, convertido en rumba de piano. Es calor, ritmo y una melodía que invita a repetir. Imprescindible si te gusta el jazz con sabor a Mediterráneo.

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Cinco canciones para conocer Tony Bennett

Un crooner que no sonaba a nostalgia: Tony Bennett pasó siete décadas cantando como quien conversa con la banda, sin gritar nunca y sin que nadie lo olvidara. Aprender a escuchar su voz es aprender a escuchar lo que hay entre las notas.

Nacido Anthony Dominick Benedetto el 3 de agosto de 1926 en Astoria (Queens, Nueva York), se convirtió en una de las grandes voces del jazz y la canción popular estadounidense. Murió en Manhattan el 21 de julio de 2023, a los 96 años, con una carrera que acumuló una docena larga de Grammy y el Kennedy Center Honors de 2005.

Lo que le separa de otros cantantes de su generación es que nunca se encerró en el museo: pasó de los éxitos de los años 50 a los duetos con Amy Winehouse o Lady Gaga sin cambiar de voz, solo de público. Para empezar, aquí van cinco puertas de entrada.

Rags to Riches

Uno de sus primeros grandes éxitos, de 1953: orquesta en pleno vuelo y una voz que todavía empuja más de lo que luego aprendería a contener. Sirve para entender de dónde partió y por qué su fraseo posterior es una decisión, no una limitación. Para quien quiera ver el Bennett joven antes del Bennett sabio.

I Left My Heart in San Francisco

Su canción-bandera. Es el tema que la gente conoce aunque no sepa quién la canta, y funciona porque Bennett la interpreta sin sobreactuar la nostalgia. Imprescindible si lo único que has oído de él es un anuncio o una película.

Steppin' Out with My Baby (Live on MTV Unplugged)

La versión del directo de MTV Unplugged, el disco que lo puso delante de una generación que no sabía quién era. Aquí hay swing, humor y complicidad con la banda: la prueba de que el jazz vocal puede ser divertido. Ideal para quien cree que esto es música de abuelos.

Body and Soul (con Amy Winehouse)

Incluida en Duets II, es una de las últimas grabaciones de estudio de Winehouse. Dos voces muy distintas, una frágil y otra de oficio, que se escuchan de verdad. Para quien llega desde Amy y quiere ver con quién se medía.

Cheek to Cheek (con Lady Gaga)

El tema que da nombre al disco que Bennett grabó con Lady Gaga, una apuesta que podía haber sido un gesto de marketing y terminó siendo un álbum de jazz creíble. Para quien conoce a Gaga y nunca ha pisado un standard.

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Cinco canciones para conocer Paul Chambers

Cada vez que suena "So What" hay un bajo que habla antes que nadie, y casi nadie sabe cómo se llama. Paul Chambers pasó su carrera siendo el suelo sobre el que otros se hicieron famosos, y aun así es el motivo por el que esos discos suenan firmes, elásticos y vivos. Esta lista va de ponerle nombre a esa línea de bajo.

Nació en Pittsburgh en 1935 y se crio en Detroit. Empezó con el bombardino y la tuba, pasó al contrabajo hacia 1949 y en 1955 ya estaba en el quinteto de Miles Davis, donde se quedó hasta 1963. Después formó trío con el pianista Wynton Kelly. Murió en Nueva York en 1969, con 33 años, de tuberculosis, agravada por el alcohol y la heroína.

Lo que lo distingue de otros contrabajistas de su época son los solos con arco, cantados casi como un saxo, que eran marca de la casa. Y sus solos con los dedos: líneas con swing que dicen más con menos notas.

So What – Miles Davis

El arranque de Kind of Blue (1959) es un diálogo entre el bajo de Chambers y el piano de Bill Evans, antes de que entre nadie más. Es el tema perfecto para escuchar solo el bajo la primera vez y el resto la segunda. Le va a gustar incluso a quien dice que el jazz no es lo suyo.

Whims of Chambers

El tema que da título a su disco de 1957 para Blue Note, con Kenny Burrell a la guitarra, Horace Silver al piano y Philly Joe Jones a la batería. Un blues relajado en el que el bajista, por una vez, lleva la voz cantante. Para quien quiera oír a Chambers como solista y no como acompañante.

Mr. P.C. – John Coltrane

El título es una dedicatoria: las iniciales son las de Paul Chambers. Coltrane le puso su nombre a un blues rápido de Giant Steps, y la banda corre con él. Una buena puerta de entrada para quien viene del rock y busca tensión.

Yesterdays – Paul Chambers Quartet

De Bass on Top, un disco que ya en el título deja claro quién manda. Aquí se escucha a Chambers liderando una banda en lugar de sostenerla. Para quien disfruta de los discos que se escuchan con atención.

Bemsha Swing – Thelonious Monk

Chambers tocó en Brilliant Corners (1956), junto a Monk, Sonny Rollins y Max Roach. Si ya has pasado por Cinco canciones para conocer Thelonious Monk, aquí tienes el mismo universo visto desde el fondo de la banda.

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Cinco canciones para conocer Thelonious Monk

Tocaba como si el piano le hubiera hecho algo personal: notas que chocan a propósito, silencios que pesan más que las frases, un ritmo que parece tropezar y siempre cae de pie. Si alguna vez has pensado que el jazz era música de ascensor, Monk es el antídoto.

Thelonious Monk nació en 1917 en Rocky Mount (Carolina del Norte) y creció en Nueva York. Pianista y compositor, fue una de las piezas clave del bebop que se gestó en locales como el Minton's Playhouse, aunque nunca sonó como nadie de su entorno. Murió en 1982, y buena parte de lo que escribió se ha convertido en repertorio obligatorio del jazz.

Mientras sus contemporáneos competían en velocidad y virtuosismo, Monk apostó por lo contrario: espacio, disonancia y composiciones tan reconocibles que cualquiera las tararea tras escucharlas dos veces. Sus temas no son vehículos para solos largos; son melodías con carácter propio, casi esculturas.

'Round Midnight

La balada que lo cambió todo. Es uno de los temas de jazz más versionados de la historia, y en la versión de su autor se oye por qué: lenta, nocturna y con una melancolía que no necesita decorado. Para quien busca el jazz de madrugada, con una copa y sin prisa.

Blue Monk

Un blues de doce compases que suena a lo más simple del mundo y, sin embargo, solo podía haberlo escrito él. Es la puerta de entrada perfecta: melodía pegadiza, swing relajado y ese piano que parece sonreír de lado. Para quien nunca ha escuchado jazz y quiere un primer contacto amable.

Straight, No Chaser

Otro blues, pero con las aristas afiladas: una frase angulosa que repite, retuerce y vuelve a lanzar. Demuestra cómo con casi nada se puede construir un tema inolvidable. Para quien disfruta de lo tenso y lo juguetón a la vez.

Well You Needn't

Pura energía rítmica. Acordes que saltan, una melodía que parece una broma bien contada y mucho espacio para que los músicos se la crujan. Esta versión pertenece a Monk's Music, un disco con un reparto de lujo. Para quien prefiere el jazz que hace mover el pie.

Brilliant Corners

El tema más retorcido del lote y el que da nombre a su disco de 1957 para Riverside. Cambios de compás y de tempo que ponen a prueba a cualquier banda: una pieza que desafía y por eso engancha. Para quien ya ha pasado por los anteriores y quiere más desafío.

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