Cinco canciones para conocer Ojete Calor

Dos actores de reparto se lían en un bar de Madrid a inventar un dúo de música electrónica con letras de humor absurdo, y veinte años después llenan el WiZink Center. Ojete Calor es la prueba de que la parodia, si se sostiene con oficio, deja de ser broma y se convierte en carrera.

El proyecto nace en 2005 en el bar Doña Pepita, de Madrid, de una conversación entre los cómicos y actores Carlos Areces y Aníbal Gómez. Tardaron ocho años en publicar su primer disco, Delayed (2013), con un sonido más cercano al rock. A partir de Pataky (2017) giraron hacia el electropop y el synth pop, terreno en el que se han movido desde entonces bajo la etiqueta que ellos mismos acuñaron: "subnopop".

Lo que les distingue no es solo el humor absurdo, sino la puntería: sus letras aterrizan sobre la extrema derecha, el postureo progre, el edadismo o la corrección política de salón, y lo hacen con una base electrónica tan simple que roza lo naif a propósito. Esa mezcla de camp y crítica social les ha valido cameos de artistas que normalmente están en las antípodas de la coña, como Ana Belén o Amaral, que se prestaron al juego sin perder ni un gramo de credibilidad.

Cuidado con el cyborg (Corre, Sarah Connor)

Su primer éxito, homenaje descarado a Terminator 2. Aquí está ya toda la fórmula del grupo: referencia pop reconocible, estribillo tonto a propósito y una producción que suena a videoclub de los noventa. Para quien crea que el humor musical español se agotó con las parodias de telediario.

Viejoven

Retrato del treintañero que viste, habla y se queja como su padre. La canción que en 2014 anunciaba su primera "retirada" y que se convirtió en una de sus piezas más coreadas en directo. Ideal para quien se ha sorprendido alguna vez diciendo "esto antes no pasaba".

Agapimú (feat. Ana Belén)

En plena pandemia, versionaron a distancia y por videollamada el clásico de Ana Belén, con la propia artista sumándose a la broma con total naturalidad. El gesto que mejor resume por qué Ojete Calor cae bien incluso a quien no comparte su sentido del humor: saben a quién respetar y cuándo.

Qué bien tan mal (feat. Amaral y Eva Hache)

La historia de Maribel, una señora "adicta a sufrir", con Amaral coreando el estribillo sin ironía aparente. El cameo generó más titulares que la propia canción, prueba de lo bien que Ojete Calor sabe mover los hilos de la sorpresa.

Extremismo mal

Su single más reciente y más comentado: un ataque directo a quienes convierten la equidistancia en bandera. "No seas radical, no todo es blanco o negro" cantado con la misma cara de póker de siempre, pero con un filo político más afilado que en sus inicios.

Si quieres profundizar, el punto de partida ideal es Pataky, el disco donde consolidaron su sonido electropop: disponible en Amazon Music y en edición física en Amazon.

Cinco canciones para conocer Fu Manchu

Hay bandas de stoner rock que te llevan a una cueva ceremonial en mitad del desierto, y hay una que te sube a un Chevy trucado con el amplificador reventando fuzz y una tabla de skate en el maletero. Fu Manchu es la segunda. Llevan cuarenta años convirtiendo el riff pesado en gasolina de verano, sin una gota de solemnidad, y siguen sonando exactamente igual de urgentes que en 1990.

Nacieron en Orange County, California, en 1985, como banda de hardcore punk bajo el nombre Virulence. En 1990, con Scott Hill al frente, mutaron hacia un sonido más lento, grueso y fuzzy, y adoptaron el nombre Fu Manchu. Hill es el único miembro constante en toda la historia del grupo; la formación actual la completan Bob Balch a la guitarra, Brad Davis al bajo y Scott Reeder a la batería. Junto a Kyuss, Queens of the Stone Age y Monster Magnet, forman el núcleo de lo que se conoce como la escena del desierto de Palm Desert.

La diferencia con Kyuss, su referencia más cercana, está en la actitud: donde Kyuss buscaba trance y oscuridad, Fu Manchu apuesta por riffs directos, casi pegadizos, envueltos en una estética de coches muscle car, monstruos de serie B y cultura skate. Es stoner rock sin misticismo, más cercano al punk que encontró un ampli enorme que a cualquier ritual del desierto.

The Falcon Has Landed

De In Search Of... (1996), un disco que muchos fans consideran el más infravalorado de su catálogo. Riff pesado y descendente, sin prisa, que resume su fórmula antes de que la afinaran del todo. Para quien quiera entender de dónde viene el groove denso del stoner de mediados de los 90.

Evil Eye

De The Action Is Go (1997), el disco que los sacó del circuito estrictamente underground. Riff simple, casi hipnótico, con un estribillo que se queda pegado a la primera escucha. Llegará fácil a quien busque una puerta de entrada al stoner sin renunciar a la melodía.

King of the Road

Título del disco de 2000, grabado en Palm Desert y producido por Joe Barresi. Toda la estética de carretera y motor de Fu Manchu condensada en una canción: riff directo, ritmo de conducción y ese punto festivo que los distingue de sus contemporáneos más oscuros.

Mongoose

De California Crossing (2002), tan pegadiza que Toyota la usó en un anuncio de la Super Bowl en 2008. Prueba de que el fuzz más pesado también puede ser accesible sin perder credibilidad. Ideal para quien todavía cree que el stoner rock es sinónimo de canción interminable.

Il Mostro Atomico

Cierre de Clone of the Universe (2018), dieciocho minutos con la guitarra invitada de Alex Lifeson, de Rush. La prueba de que a más de treinta años de carrera todavía tenían margen para estirarse y arriesgar sin sonar impostados. Para quien ya conoce lo esencial y quiere ver hasta dónde llega la banda cuando se lo propone.

Si quieres profundizar, el punto de partida ideal es The Action Is Go: disponible en Amazon Music y en edición física en Amazon.

Cinco canciones para conocer Desmond Dekker

En 1968, tres años antes de que Bob Marley significara algo fuera de Jamaica, un exsoldador de Kingston ya había colado un tema cantado en patois jamaicano al número uno de las listas británicas. Nadie jamaicano lo había conseguido antes. Desmond Dekker abrió la puerta y luego, durante décadas, quedó fuera del relato oficial de cómo el reggae llegó al mundo.

Nacido en Kingston en 1941, Dekker trabajó de soldador antes de presentarse a pruebas con Coxsone Dodd en Studio One y Duke Reid en Treasure Isle. Ninguno lo fichó. Fue Leslie Kong quien le dio su oportunidad en 1963 con "Honour Your Father and Mother", número uno en Jamaica, y poco después con "King of Ska", el tema que lo consagró y con el que formó su banda de acompañamiento, reclutando a los hermanos Howard bajo el nombre de The Aces.

Lo que distingue a Dekker de sus contemporáneos es el doble salto que dio sin cambiar de estilo: primero fue la voz del rude boy jamaicano de los 60, y después, sin reinventarse, se convirtió en referencia directa del movimiento 2 Tone británico. A finales de los 70 fichó por Stiff Records, sello ligado al punk que también tenía a Madness en nómina, y su catálogo de ska original alimentó directamente a The Specials y Madness cuando estos reconstruían el género desde Coventry y Londres.

King of Ska

El tema de 1963 que le dio nombre artístico y estrella propia en Jamaica. Un ska crudo, casi eufórico, grabado con The Cherry Pies (los futuros Maytals) de fondo. Para quien quiera entender de dónde viene el ska antes de que nadie fuera del Caribe supiera que existía, este es el punto cero.

007 (Shanty Town)

1967, el himno rude boy por excelencia. Habla de los enfrentamientos con la policía en los guetos de Kingston con una ligereza melódica que contrasta con la dureza del texto. Para quien crea que el reggae social nació con Marley, aquí está el precedente diez años antes.

Israelites

El tema que cambió las reglas: primera canción reggae en llegar al número uno del Reino Unido y al top ten en Estados Unidos, en 1968-69. Una letra sobre la supervivencia diaria del pobre, cantada en un patois tan cerrado que buena parte del público británico la corea sin entender una palabra. Para cualquiera que quiera saber por dónde entró el reggae en el mainstream.

It Mek

1969, número siete en el Reino Unido y más de un millón de copias vendidas. Una expresión patois ("por eso pasó esto") convertida en título y en estribillo pegadizo. Para quien busque el Dekker más ligero y bailable, sin renunciar a la raíz jamaicana.

You Can Get It If You Really Want

Escrita por Jimmy Cliff, pero fue la versión de Dekker la que llegó al número dos del Reino Unido en el verano de 1970. Un tema de rocksteady optimista que demuestra que Dekker no solo interpretaba sus propias canciones: sabía apropiarse de las ajenas y hacerlas suyas en las listas.

Si quieres profundizar, el punto de partida ideal es Israelites: The Best of Desmond Dekker: disponible en Amazon Music y en edición física en Amazon.

Cinco canciones para conocer Barthezz

Hay carreras que se construyen a base de discos y giras durante décadas, y hay otras que se resuelven en apenas veinticuatro meses con dos canciones y un puñado de remixes ajenos bien elegidos. Barthezz pertenece al segundo grupo: nunca publicó un álbum, nunca alargó el proyecto más de lo necesario, y aun así dejó un par de himnos que todavía suenan en cualquier sesión de trance old-school.

Detrás del alias está Bart Claessen, DJ y productor holandés nacido el 22 de enero de 1980 en Asten. A finales de los años 90 montó un pequeño estudio casero y, con ese equipo, grabó su primer tema, "On The Move", publicado en 2001 bajo el nombre Barthezz. El single se convirtió en un éxito internacional, entró en el Top 10 de más de diez países y llegó al puesto 18 de la lista de singles del Reino Unido. Un año después llegó la continuación natural, "Infected", que repitió buena parte de ese éxito y llegó al puesto 25 en Reino Unido.

Lo que distingue a Barthezz de sus contemporáneos holandeses de trance —Tiësto, Armin van Buuren, Ferry Corsten— no es la ambición sino la contención: cerró el proyecto casi tan rápido como lo abrió. Tras esos dos temas y varios remixes para otros artistas, Bart Claessen retiró el alias y siguió su carrera bajo el nombre Stereoshaker primero y su propio nombre después, orientándose hacia el tech trance.

On The Move

El tema que lo puso todo en marcha. Un trance directo y eufórico que en 2001 conquistó las listas de más de diez países y convirtió a un productor casero en un nombre reconocible del género. Sigue siendo la puerta de entrada obligada a Barthezz.

Infected

La confirmación de que "On The Move" no había sido un golpe de suerte. Mismo pulso, mismo instinto para la melodía elevada, y una segunda entrada en listas británicas que cerró el círculo de su etapa más comercial.

Mark 'Oh - Never Stop That Feeling (Barthezz Double Distanz Remix)

Uno de los remixes que Barthezz firmó para otros productores durante su breve etapa activa. Toma el eurodance de Mark 'Oh y lo empuja hacia un trance más denso y de club, con el sello reconocible del propio Barthezz.

System F feat. Marc Almond - Soul On Soul (Barthezz Heavenly Remix)

Remix para Ferry Corsten bajo su alias System F, con la voz de Marc Almond de fondo. Una muestra de cómo Barthezz sabía adaptar su estilo a producciones ajenas sin perder su firma melódica.

DJ Jean - Lift Me Up (Barthezz Uplifting Remix)

Otro encargo de remix, esta vez para el DJ holandés DJ Jean. El título lo dice todo: una versión pensada para levantar la pista, coherente con el resto del catálogo, breve pero intenso, de Barthezz.

Barthezz nunca llegó a publicar un álbum: su legado son estos dos sencillos y sus remixes para otros artistas. El punto de partida ideal sigue siendo On The Move, disponible en Amazon Music y en edición física en Amazon.

Cinco canciones para conocer Olivia Dean

Olivia Dean no necesita subir la voz para que la escuches. En un momento en el que el neo-soul revival tira de nostalgia y pose vintage, ella escribe sobre amor de barrio, de mesa de cocina, con una calidez que no imita a nadie: suena a Londres en 2026, no a Motown reconstruido.

Nacida en 1999 en Haringey, Londres, hija de madre jamaicano-guyanesa y padre inglés, se formó en la BRIT School, donde cambió teatro por composición y aprendió guitarra y piano por su cuenta. Empezó cantando coros de gira con Rudimental antes de publicar su primer single, "Reason to Stay", en 2018. Su debut, Messy (2023), y su segundo álbum, The Art of Loving (2025), la han llevado a los Brit Awards y al Grammy a Mejor Artista Nuevo.

Frente a otras voces del resurgir soul, Dean no busca el pastiche de época: mezcla jazz, bossa nova y pop directo con letras que hablan de vulnerabilidad sin dramatizar. Es soul de sonido cálido pero de escritura muy contemporánea.

Messy

El tema que da título a su álbum debut resume su fórmula: groove suave, autocrítica sin autocompasión y un estribillo que se pega sin esfuerzo. Para quien busca soul británico actual sin artificio.

Dive

Un single sobre la libertad de lanzarse al amor sin red. Arreglos de metales cálidos y una voz que suena más segura cuanto más se expone. Ideal para quien disfruta del soul con espíritu pop de los 60.

Nice to Each Other

Su primer top diez en solitario en el Reino Unido: un manifiesto sencillo sobre tratarse bien en pareja, grabado en plano secuencia. Directo, sin metáforas rebuscadas, para quien valora la honestidad por encima de la sofisticación.

Man I Need

Gospel, pop y R&B en un tema sobre el deseo y la vulnerabilidad de necesitar a alguien. Fue votada número uno en el Hottest 100 de Triple J. Para quien quiera entender por qué Dean pasó de promesa a fenómeno.

So Easy (To Fall in Love)

La cara más tierna de Dean: la sorpresa de que amar, a veces, no cueste nada. Llegó al número dos en Reino Unido y al top 5 del Billboard Hot 100. Perfecta para quien busca soul romántico sin cursilería.

Si quieres profundizar, el punto de partida ideal es The Art of Loving: disponible en Amazon Music y en edición física en Amazon.