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Cinco canciones para conocer Monster Magnet

Hay bandas que miran al espacio con telescopio y otras que se meten dentro con una guitarra saturada y un tebeo de Marvel en el bolsillo. Monster Magnet es de las segundas: rock pesado que suena a cohete averiado, letras que mezclan ciencia ficción de quiosco con excesos muy terrenales y un cantante que se toma en serio la grandilocuencia justo lo suficiente para que funcione.

El grupo nace en 1989 en Red Bank, Nueva Jersey, alrededor de Dave Wyndorf, John McBain y Tim Cronin. Antes de dar con el nombre —sacado de un juguete de los sesenta que a Wyndorf le fascinaba de niño— barajaron cosas como Dog of Mystery o King Fuzz, que ya dicen bastante de por dónde iban los tiros. La formación ha cambiado muchas veces; la única constante es Wyndorf, cerebro, voz y guitarra del proyecto. Su terreno es el cruce entre stoner, space rock y hard rock, con Hawkwind y la psicodelia setentera como brújula.

Junto a Kyuss, Fu Manchu, Sleep o Masters of Reality, se les atribuye haber dado forma al stoner rock. Pero mientras los del desierto californiano buscaban el trance, Monster Magnet apostó por el espectáculo: estribillos pensados para estadios, imaginería de cómic y una actitud de estrella de rock que el género casi siempre miró con desconfianza. Esa ambición les llevó de girar con Soundgarden a principios de los noventa a meter un single en el top 3 de la radio rock estadounidense.

Spine of God

El tema que da nombre a su primer disco largo (1991), un álbum que no vendió pero que hoy se considera uno de los clásicos fundacionales del stoner. Lento, espeso y alucinado: aquí está el Monster Magnet de sótano, antes de cualquier ambición comercial. Para quien quiera entender de dónde sale el género, no solo escucharlo.

Twin Earth

Single de Superjudge (1993), su debut en una multinacional. Es una relectura de "Mesmerization Eclipse" de Captain Beyond, y la jugada dice mucho de Wyndorf: rescatar el rock pesado olvidado de los setenta y devolverlo con más volumen. Ideal para quien busque riffs con aire cósmico sin perder pegada.

Negasonic Teenage Warhead

Su primer éxito, extraído de Dopes to Infinity (1995), con un vídeo que MTV puso en rotación habitual. El título acabó bautizando a un personaje de Marvel, el mismo que años después aparecería en las películas de Deadpool: el cómic le devolvió el favor a la banda que tanto lo citaba. La puerta de entrada perfecta si vienes del rock alternativo de los noventa.

Space Lord

El gran pelotazo de Powertrip (1998) y su canción más conocida, con un vídeo rodado en Las Vegas por Joseph Kahn. Un himno de puño en alto con alma psicodélica que llegó al número 3 de la lista Mainstream Rock de Billboard. Para quien quiera oír el stoner vestido de rock de estadio sin pedir perdón.

Powertrip

Wyndorf se mudó a Las Vegas para escribir el disco, y esta canción es el resultado más directo: ego, velocidad y cero sutileza. Ha sonado en películas, en eventos de la WWE y en videojuegos como MotorStorm o Far Cry 5, lo que da idea de su efecto inmediato. Para poner cuando haga falta subir las revoluciones.

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Cinco canciones para conocer David Gilmour

Hay guitarristas que se reconocen por la velocidad y otros por el volumen. A David Gilmour se le reconoce por lo que no toca: una nota que tarda en llegar, un bend que se queda suspendido medio segundo más de lo razonable, un silencio que pesa tanto como el solo. Fuera de la nave nodriza, esa forma de respirar la música se escucha sin intermediarios. Y resulta que tiene poco que ver con el Gilmour que muchos creen conocer.

Nacido en Cambridge en 1946, Gilmour entró en Pink Floyd en 1968 para cubrir el hueco que iba dejando Syd Barrett, y acabó siendo la voz y la guitarra que definieron el sonido del grupo. Su carrera en solitario es corta y espaciada: cinco discos de estudio entre 1978 y 2024, con un paréntesis de 22 años entre el segundo y el tercero. Poca cantidad, pero cada entrega tiene razón de ser.

Donde Roger Waters construye álbumes conceptuales con tesis, Gilmour escribe canciones. No hay grandes relatos ni muros que derribar: hay paisajes, pérdidas, algo de rabia contenida y mucho oficio. En los últimos discos las letras son de su mujer, la novelista Polly Samson, y él se concentra en lo que mejor sabe hacer, que es darle a cada frase el tono exacto.

There's No Way Out of Here

El single de su debut de 1978 ni siquiera es suyo: lo escribió Ken Baker, líder de Unicorn, una banda que Gilmour había producido. Él la hizo tan suya que suena a Floyd de la época de Animals, con una tensión que va subiendo sin prisa. Para quien quiera ver cómo sonaba Gilmour con las manos libres, justo antes de The Wall.

You Know I'm Right

De About Face (1984), el disco que grabó con músicos como Jeff Porcaro, Pino Palladino, Jon Lord o Steve Winwood mientras Pink Floyd se desmoronaba. Es de lo más duro que ha grabado, y la letra se ha leído siempre como un recado directo a Waters. La producción delata los ochenta, pero la guitarra no: aquí está el Gilmour que muerde.

On an Island

Un vals lento inspirado en la isla griega de Kastelorizo, con David Crosby y Graham Nash a los coros y Richard Wright al órgano. El disco salió el día que Gilmour cumplía 60 años y le dio su primer número uno en solitario en Reino Unido. Es la puerta de entrada perfecta para quien viene de Wish You Were Here y busca esa misma calma.

Rattle That Lock

Todo arranca con la sintonía de cuatro notas que suena antes de los avisos por megafonía en las estaciones de la SNCF francesa, grabada por Gilmour con su móvil. Sobre ese soniquete monta un rock con swing y una letra de Polly Samson basada en El paraíso perdido de Milton. La prueba de que a los casi setenta todavía sabía sacudirse la etiqueta de músico contemplativo.

Between Two Points

Una versión del dúo de dream pop The Montgolfier Brothers incluida en Luck and Strange (2024), con su hija Romany a la voz principal. Gilmour se aparta y deja que la canción respire, y su guitarra entra solo cuando hace falta. Para quien piense que un veterano del rock clásico ya no puede sorprender.

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Cinco canciones para conocer Roger Waters

En julio de 1978 Roger Waters puso dos maquetas sobre la mesa y le pidió a Pink Floyd que eligieran: una sería el próximo disco del grupo, la otra su álbum en solitario. Escogieron la que se llamaba Bricks in the Wall. La descartada se quedó seis años en un cajón y salió en 1984, ya sin banda detrás. Toda la carrera en solitario de Waters se entiende desde ahí: es el hombre que siguió escribiendo los discos que Pink Floyd habría hecho si Pink Floyd hubiera sido solo él.

George Roger Waters (Surrey, 1943) fue bajista, letrista y motor conceptual de Pink Floyd hasta su marcha formal en 1985. En solitario ha firmado cuatro discos de canciones —The Pros and Cons of Hitch Hiking (1984), Radio K.A.O.S. (1987), Amused to Death (1992) e Is This the Life We Really Want? (2017)—, además del montaje de The Wall en Berlín en 1990 y la ópera Ça Ira en 2005. Cuatro álbumes en cuarenta años: nadie ha acusado nunca a Waters de trabajar deprisa.

La diferencia con sus contemporáneos, incluidos sus propios excompañeros, es de materia prima. Richard Wright construía atmósferas; David Gilmour construía sonido. Waters construye guiones. Sus discos tienen personajes con nombre, diálogos, locutores de radio, anuncios electorales reales, perros ladrando y relojes que avanzan en tiempo real. Siguió haciendo álbumes conceptuales cuando el formato ya se daba por muerto y por ridículo, sin rebajar ni una coma. Eso lo convierte en un artista incómodo y, para quien entra, en uno de los pocos que todavía exigen escuchar un disco entero y seguido.

5:01AM (The Pros and Cons of Hitch Hiking, Pt. 10)

El disco de 1984 transcurre entre las 4:30 y las 5:12 de la madrugada, minuto a minuto: cada título es una hora exacta. Esta es la pieza que da nombre al conjunto y la que lleva encima el solo de Eric Clapton, contratado como guitarrista de la banda al completo. Si alguien quiere comprobar qué habría sido The Wall de haber ganado la otra maqueta, empieza aquí.

The Tide Is Turning (After Live Aid)

Cierra Radio K.A.O.S., un disco sobre un chico galés en silla de ruedas que escucha ondas de radio dentro de la cabeza y acaba haciendo creer al mundo que caen los misiles. Después de cuarenta minutos de monetarismo, Thatcher y guerra fría, Waters firma algo que no vuelve a hacer casi nunca: una canción esperanzada. Él mismo ha dicho después que detesta los coros. Escúchala igualmente: es la única puerta luminosa de toda su obra.

Perfect Sense, Pt. I

Amused to Death (1992) es su disco mayor y está mezclado en QSound, un sistema que coloca los sonidos fuera de los altavoces: hay ruidos que parecen venir de detrás del sofá. Aquí la voz de P.P. Arnold entra como un coro gospel sobre la idea central del álbum, que la televisión ha convertido la guerra en espectáculo deportivo. Con auriculares y a oscuras cambia de tamaño.

What God Wants, Pt. I

El ataque frontal del mismo disco contra los telepredicadores y el negocio de la fe televisada, con Jeff Beck a la guitarra solista. Beck aparece en varios cortes de Amused to Death y es el mejor argumento de que Waters sabe exactamente a quién llamar cuando necesita a alguien que diga lo que él no puede decir cantando.

Déjà Vu

Veinticinco años después de Amused to Death, Waters volvió con un disco producido por Nigel Godrich, el hombre de Radiohead, que lo empujó a rebajar el aparato teatral y dejar las canciones desnudas. El resultado es esto: una canción que empieza imaginando qué haría él si fuera Dios y que se sostiene sin decorado, sin personajes y sin narrador. Prueba de que el conceptualista también sabía escribir a secas.

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Cinco canciones para conocer Syd Barrett

A casi todos los músicos se les recuerda por lo que hicieron. A Syd Barrett se le recuerda sobre todo por lo que dejó de hacer. Su antigua banda construyó media discografía alrededor de su ausencia, y el mito del genio roto acabó tapando lo único que de verdad importa aquí: dos discos en los que se oye a alguien componiendo canciones como quien recuerda a medias una nana.

Roger Keith Barrett nació en Cambridge en 1946 y fundó Pink Floyd en 1965. El nombre lo puso él, juntando los de dos bluesmen estadounidenses: Pink Anderson y Floyd Council. Fue el compositor principal de The Piper at the Gates of Dawn (1967) y en 1968 quedó definitivamente fuera del grupo. En 1970 publicó sus dos únicos álbumes, The Madcap Laughs y Barrett, con la ayuda de sus excompañeros David Gilmour y Richard Wright en la producción. Después volvió a Cambridge y desapareció. Murió el 7 de julio de 2006, a los 60 años.

Su diferencia con el resto de la psicodelia británica está en el punto de partida. Los demás usaban lo infantil como decorado —caleidoscopios, cuentos, estribillos de corro—; Barrett escribía directamente desde esa lógica, la de las rimas de guardería que no necesitan tener sentido para funcionar. Y sus discos en solitario conservan todo lo que cualquier productor habría limpiado: guitarras que se descuelgan, arranques en falso, tomas que se caen a la mitad y siguen sonando. No es descuido. Es el retrato.

Terrapin

Abre The Madcap Laughs y marca el tono de todo lo que viene después: blues arrastrado, guitarra y voz prácticamente solas, sin red. Barrett canta medio compás por detrás de donde debería y esa desincronización constante es justo lo que hace que la canción respire. Para quien se acerque desde el Pink Floyd sinfónico, es la puerta más honesta.

Octopus

Se llamó Clowns and Jugglers antes de convertirse en el single que presentó el disco en noviembre de 1969, con Golden Hair en la cara B. Es un desfile de versos que saltan de imagen en imagen sin puente lógico y aun así deja una melodía que no se va. La canción que mejor explica por qué tanta gente intentó imitarle y nadie lo consiguió.

Dark Globe

Dos minutos escasos, voz y guitarra acústica, y ninguna de las salvaguardas habituales de Barrett: aquí no hay nonsense ni personajes tras los que esconderse. Se la conoce también como Wouldn't You Miss Me, por la pregunta que repite. Es incómoda de escuchar y es su canción más grande.

Baby Lemonade

El arranque de Barrett, su segundo y último álbum, publicado también en 1970. Aquí sí hay banda alrededor y se nota: el tema tiene estructura, riff y empuje pop, y demuestra que cuando alguien sostenía el andamiaje Barrett todavía podía escribir singles. Buena entrada para quien encuentre The Madcap Laughs demasiado desnudo.

Dominoes

Lo más cercano a una balada que dejó grabado, con una segunda mitad que se disuelve en un bucle de guitarras al revés y platillos flotando. Es el tema en el que mejor se oye lo que Gilmour aportaba como productor: dejarle ser raro sin dejar que se caiga. Si solo vas a escuchar una del segundo disco, que sea esta.

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Cinco canciones para conocer Truckfighters

Josh Homme, el hombre que definió el sonido del desierto de Palm Desert con Kyuss y Queens of the Stone Age, ha citado más de una vez a Truckfighters entre sus bandas favoritas. La ironía es que Truckfighters no ha pisado el desierto californiano en su vida: son de Örebro, Suecia, un país donde el sol se pone a las tres de la tarde en invierno. Y aun así, nadie ha facturado un desert rock más fiel al espíritu original que estos suecos.

La banda nació en 2001 de la mano de Oskar "Ozo" Cedermalm (bajo y voz) y Niklas "Dango" Källgren (guitarra), a los que pronto se sumaron Fredo a la segunda guitarra y Paco a la batería. Tras un par de demos y un split con la banda local Firestone, debutaron en 2005 con Gravity X, publicado en Fuzzorama Records y MeteorCity, el sello que en su día lanzó a bandas como Nebula. Dos años después llegó Phi, el disco que terminó de definir su fórmula.

Donde Kyuss buscaba trance y misticismo, Truckfighters buscan velocidad. Su riff es más directo, más melódico, casi pop en su estructura, aunque venga envuelto en toneladas de fuzz. Han girado con Fu Manchu, con quienes comparten esa vocación por el riff que se queda pegado a la primera escucha, y sobrevivieron a un parón indefinido en 2018 para volver menos de un año después. Cinco álbumes de estudio y ni un gramo de solemnidad desértica made in USA: la suya es una versión escandinava, más rápida y más limpia, del mismo sonido.

Desert Cruiser

De Gravity X (2005), su carta de presentación. Riff descendente, groove pesado y una producción que suena a garaje sueco intentando sonar a Palm Desert, y consiguiéndolo. Para quien quiera el desert rock sin filtros ni concesiones.

Fortyeight

De Phi (2007), el disco donde afinaron el equilibrio entre pesadez y melodía. Riff más trabajado, estribillo que se cuela sin avisar. Buena puerta de entrada para quien viene del stoner más clásico y quiere algo con más gancho.

The Chairman

De Universe (2014), el álbum de la reinvención tras varios años de silencio. Más directo, casi hardcore en su urgencia, con una producción más limpia que en sus primeros discos. Para quien piense que las bandas de stoner solo saben alargar canciones.

Mind Control

También de Universe, y probablemente su tema más reconocible fuera del circuito estrictamente stoner. Riff hipnótico, estructura de canción de radio disfrazada de himno fuzz. La que pondrías a alguien que nunca ha escuchado a la banda.

Calm Before The Storm

De V (2016), su último álbum de estudio hasta la fecha. Empieza como su tema más contenido y termina siendo de los más pesados del disco. Prueba de que después de quince años seguían encontrando ángulos nuevos a la misma fórmula.

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Cinco canciones para conocer Richard Wright

Richard Wright nunca buscó protagonismo. Mientras Roger Waters peleaba por el control conceptual y David Gilmour ponía la cara de guitarrista solista, él se quedaba detrás de un muro de teclados construyendo el espacio armónico que convirtió a Pink Floyd en algo distinto a una banda de rock. Sin su trabajo, discos como The Dark Side of the Moon sonarían planos.

Nacido en Londres en 1943, Wright estudiaba arquitectura en el Regent Street Polytechnic cuando conoció a Roger Waters y Nick Mason, con quienes fundaría Pink Floyd. Formado en piano clásico y con oído para el jazz, aportó desde el principio el color armónico de la banda: primero con el órgano Farfisa, después con Hammond y sintetizadores. Estuvo en casi todos los discos y giras del grupo, fue expulsado brevemente durante la grabación de The Wall y readmitido para The Division Bell. Murió de cáncer en 2008.

Waters escribía los conceptos y las letras; Gilmour ponía la voz solista y el filo de guitarra. Wright aportaba algo menos visible pero igual de decisivo: acordes de extracción jazzística, texturas casi ambientales, el aire entre las notas. Es el motivo por el que Pink Floyd sonaba a algo más grande que la suma de sus egos, y por el que hoy se le reivindica como el arquitecto sonoro silencioso de la banda.

The Great Gig in the Sky

Wright compuso la progresión de acordes; la cantante de sesión Clare Torry improvisó la voz sobre ella en una sola toma. El resultado es el momento más elevado de The Dark Side of the Moon, sin una sola palabra. Para quien piense que el rock necesita letra para conmover, esta pieza es la respuesta.

Us and Them

Los acordes vienen de un tema que Wright había escrito para la banda sonora de Zabriskie Point y que Antonioni rechazó; años después se convirtió, con letra de Waters, en una de las piezas más melancólicas de la banda. Ideal para quien busque el lado más jazzístico de Pink Floyd.

Echoes

Veintitrés minutos que ocupan toda la cara B de Meddle (1971) y que anticipan el sonido de Dark Side of the Moon. El característico "ping" de submarino nació de un accidente de Wright con su piano a través de un amplificador Leslie. Para quien quiera entender de dónde sale el Pink Floyd más expansivo.

Shine On You Crazy Diamond (Parts 1-5)

El sintetizador con el que Wright abre este homenaje a Syd Barrett tarda minutos en dejar entrar a la banda; es puro suspense armónico antes de la guitarra de Gilmour. Recomendable para quien disfrute del rock progresivo que se toma su tiempo.

Wearing the Inside Out

En 1994, veinte años después de cantar en "Time", Wright volvió a ponerse frente al micrófono como voz principal, coescribiendo la letra con Anthony Moore. Es la única canción de The Division Bell en la que Gilmour no figura como compositor. Para quien quiera escuchar al Wright menos conocido: el cantante.

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Cinco canciones para conocer Fu Manchu

Hay bandas de stoner rock que te llevan a una cueva ceremonial en mitad del desierto, y hay una que te sube a un Chevy trucado con el amplificador reventando fuzz y una tabla de skate en el maletero. Fu Manchu es la segunda. Llevan cuarenta años convirtiendo el riff pesado en gasolina de verano, sin una gota de solemnidad, y siguen sonando exactamente igual de urgentes que en 1990.

Nacieron en Orange County, California, en 1985, como banda de hardcore punk bajo el nombre Virulence. En 1990, con Scott Hill al frente, mutaron hacia un sonido más lento, grueso y fuzzy, y adoptaron el nombre Fu Manchu. Hill es el único miembro constante en toda la historia del grupo; la formación actual la completan Bob Balch a la guitarra, Brad Davis al bajo y Scott Reeder a la batería. Junto a Kyuss, Queens of the Stone Age y Monster Magnet, forman el núcleo de lo que se conoce como la escena del desierto de Palm Desert.

La diferencia con Kyuss, su referencia más cercana, está en la actitud: donde Kyuss buscaba trance y oscuridad, Fu Manchu apuesta por riffs directos, casi pegadizos, envueltos en una estética de coches muscle car, monstruos de serie B y cultura skate. Es stoner rock sin misticismo, más cercano al punk que encontró un ampli enorme que a cualquier ritual del desierto.

The Falcon Has Landed

De In Search Of... (1996), un disco que muchos fans consideran el más infravalorado de su catálogo. Riff pesado y descendente, sin prisa, que resume su fórmula antes de que la afinaran del todo. Para quien quiera entender de dónde viene el groove denso del stoner de mediados de los 90.

Evil Eye

De The Action Is Go (1997), el disco que los sacó del circuito estrictamente underground. Riff simple, casi hipnótico, con un estribillo que se queda pegado a la primera escucha. Llegará fácil a quien busque una puerta de entrada al stoner sin renunciar a la melodía.

King of the Road

Título del disco de 2000, grabado en Palm Desert y producido por Joe Barresi. Toda la estética de carretera y motor de Fu Manchu condensada en una canción: riff directo, ritmo de conducción y ese punto festivo que los distingue de sus contemporáneos más oscuros.

Mongoose

De California Crossing (2002), tan pegadiza que Toyota la usó en un anuncio de la Super Bowl en 2008. Prueba de que el fuzz más pesado también puede ser accesible sin perder credibilidad. Ideal para quien todavía cree que el stoner rock es sinónimo de canción interminable.

Il Mostro Atomico

Cierre de Clone of the Universe (2018), dieciocho minutos con la guitarra invitada de Alex Lifeson, de Rush. La prueba de que a más de treinta años de carrera todavía tenían margen para estirarse y arriesgar sin sonar impostados. Para quien ya conoce lo esencial y quiere ver hasta dónde llega la banda cuando se lo propone.

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Cinco canciones para conocer Jeff Beck

Hay guitarristas que todo el mundo conoce de nombre pero casi nadie ha escuchado de verdad. Jeff Beck es el caso contrario: el músico más influyente que no llegó a tener fans masivos porque nunca hizo lo necesario para tenerlos. No cantaba. No daba entrevistas. No seguía tendencias. Solo tocaba, y cada vez que lo hacía dejaba a los demás guitarristas tomando notas.

Nacido en 1944 en Wallington, al sur de Londres, Beck sustituyó a Eric Clapton en The Yardbirds en 1965. Lo que vino después fue una carrera en permanente reinvención: The Jeff Beck Group con Rod Stewart y Ron Wood, el jazz-fusion de los años 70, collaboraciones con Jan Hammer, y décadas de actuaciones en directo que desafiaban cualquier clasificación. Falleció en enero de 2023, dejando un catálogo que pocos guitarristas se atreven siquiera a estudiar.

Donde sus contemporáneos elegían un estilo y lo explotaban hasta el agotamiento, Beck lo cambiaba todo cada pocos años. Fue blues antes de que fuera hip, jazz-fusion antes de que existiera la etiqueta, y técnicamente imposible cuando eso no era lo que se llevaba. La guitarra sin púa, los armónicos artificiales, el vibrato como voz humana: nadie lo hacía igual, y nadie lo ha igualado desde.

Beck's Bolero

Grabada en 1966 con Jimmy Page, Keith Moon y John Paul Jones antes de que ninguno de ellos fuera famoso, esta pieza instrumental anticipa el hard rock y el art rock en un solo corte. Beck mezcla Ravel con distorsión eléctrica y obtiene algo que no existía. El punto de partida para entender por qué esta generación cambió la música para siempre.

Cause We've Ended as Lovers

Del álbum Blow by Blow (1975), escrita por Stevie Wonder y dedicada a Roy Buchanan. Beck no canta — no necesita hacerlo. Extrae de la guitarra todo lo que una voz humana podría transmitir: el fraseo, el vibrato, el silencio exacto en el lugar exacto. Una de las mejores interpretaciones instrumentales de la historia del rock, sin matices.

Freeway Jam

También de Blow by Blow, producido por George Martin. Funk, jazz y rock en una sola pista instrumental donde el groove importa tanto como la técnica. Demuestra que Beck no era solo un guitarrista de solos espectaculares: sabía construir una canción sin voz y sostener la atención de principio a fin. Ideal para quien todavía cree que el jazz-fusion es árido.

Goodbye Pork Pie Hat

Versión del tema de Charles Mingus incluida en Wired (1976). Si Blow by Blow era la puerta de entrada al jazz-fusion, Wired fue el cuarto de fondo. Esta interpretación es íntima, oscura y enormemente respetuosa con el original. Para quien quiera entender cómo una guitarra eléctrica puede hablar el idioma del jazz sin imposturas.

People Get Ready

La única canción con voz de esta lista, y con razón: Rod Stewart al frente de una versión del clásico de Curtis Mayfield, publicada en 1985. Le dio a Beck su primer Grammy (Mejor Interpretación Instrumental de Rock) y es la puerta de entrada más accesible a su trabajo para quien no viene del jazz ni del blues. La guitarra no acompaña: lidera desde el primer compás.

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Cinco canciones para conocer Cream

Formados en Londres en 1966, Cream fue uno de los primeros grandes power trios del rock, compuesto por Eric Clapton (guitarra y voz), Jack Bruce (bajo, voz y composición) y Ginger Baker (batería).

Cada miembro ya era un músico destacado en la escena británica, pero juntos crearon algo nuevo: una banda donde todos eran protagonistas, empujando los límites técnicos y expresivos del rock.

Cream fusionó blues eléctrico con rock psicodélico, metiendo notas de improvisación jazzística. Y lo llevó a un terreno más intenso, más libre y más ruidoso.

Sus canciones en estudio eran solo el punto de partida: en directo, podían transformarse en largas improvisaciones donde cada instrumento tenía espacio para brillar.

Aunque su carrera fue breve (1966–1968), su impacto fue enorme: sentaron las bases del hard rock, el blues rock moderno y el rock de guitarristas.


Sunshine of Your Love

Uno de los riffs más famosos de la historia del rock. Pesado, hipnótico y directo, define el sonido de Cream y su conexión entre blues y psicodelia.


White Room

Más atmosférica y compleja. Introducción en compás irregular, arreglos elaborados y una interpretación vocal intensa. Muestra su lado más ambicioso.


Crossroads

Versión de un blues de Robert Johnson llevada a velocidad y electricidad extrema. Es una de las mejores demostraciones del talento de Clapton en directo.


Badge

Más melódica y accesible. Coescrita con George Harrison, refleja un lado más pop sin perder identidad. Es una de sus canciones más refinadas.


I Feel Free

Innovadora para su época. Combina armonías vocales casi pop con una base rítmica potente. Anticipa su capacidad para mezclar estilos sin restricciones.


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Cinco canciones para conocer Faces

Faces fue una banda británica formada en 1969, nacida de la unión de miembros de Small Faces con músicos de The Jeff Beck Group. Su alineación más conocida incluyó a: Rod Stewart o Ronnie Wood.


Aunque técnicamente eran una super-banda, su sonido estaba lejos del virtuosismo pretencioso.
Faces representaba algo mucho más visceral: rock & roll directo, sucio, divertido y profundamente humano.

Su música mezclaba rock británico de pub, blues y rhythm & blues con folk rock y country rock

Pero lo que realmente definía a Faces era su actitud: conciertos caóticos, camaradería entre músicos y una sensación de que la banda estaba viviendo la música tanto como tocándola.

Aunque solo existieron unos pocos años (1969-1975), su influencia en el rock posterior —especialmente en el rock de bar, el glam tardío y el indie británico— es considerable.


Stay With Me

Su canción más famosa. Riff inmediato, groove de bar y la voz rasgada de Rod Stewart en estado puro. Es la esencia del rock desinhibido de los 70.


Ooh La La

Curiosamente cantada por Ronnie Lane. Es una canción nostálgica y casi folk sobre el paso del tiempo y los errores de juventud. Su tono cálido la convirtió en uno de los temas más queridos del grupo.


Cindy Incidentally

Rock relajado y melódico. Aquí aparece el lado más elegante de la banda, con un groove suave y una interpretación vocal más contenida.


Had Me a Real Good Time

Una celebración de excesos y libertad. Rítmica contagiosa, guitarras abiertas y actitud hedonista. Faces en su versión más desenfadada.


Debris

Una de sus composiciones más emotivas, escrita por Ronnie Lane. Reflexiva y melancólica, demuestra que la banda también tenía una profundidad inesperada.


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Cinco canciones para conocer Incubus

Formados en California en 1991, Incubus comenzó como un proyecto juvenil influenciado por el funk, el metal y el hip hop. Con el tiempo, desarrollaron un sonido único, lleno de matices y siempre dispuesto a explorar nuevos territorios.
La formación clásica incluye a:

  • Brandon Boyd – voz, percusión y poesía

  • Mike Einziger – guitarra, arquitecto sonoro y experimental

  • José Pasillas II – batería orgánica y fluida

  • Dirk Lance / Ben Kenney – bajo

  • DJ Kilmore – turntables, teclados, texturas electrónicas

Lo que distingue a Incubus es su capacidad de mezclar agresividad, espiritualidad, groove, introspección y experimentación, construyendo un estilo que atraviesa géneros sin perder identidad.
Son una banda profundamente emocional, con letras que hablan de:

  • crecimiento personal

  • conciencia del presente

  • amor y pérdida

  • conexión con la naturaleza

  • búsqueda de significado

A lo largo de los 90 y 2000, se consolidaron como uno de los pilares del rock alternativo moderno.


Pardon Me

Inspirada en una crisis personal de Brandon Boyd, es un estallido de ansiedad convertida en catarsis. Mezcla riffs alternativos con un groove explosivo y una letra que habla de quemarse… para renacer. Su mensaje introspectivo marcó la identidad más madura de la banda.


Drive

El mayor éxito comercial de Incubus y una de las canciones más queridas del rock alternativo. Con un tono cálido y acústico, habla del miedo, la libertad y la responsabilidad de elegir tu propio camino. Es íntima, suave y universal.


Wish You Were Here

Un himno luminoso. Nació de un improvisado momento de felicidad plena, mirando el mar en Malibú. Combina riffs atmosféricos con una letra poética que captura la plenitud del presente. Melancólica pero radiante.


Megalomaniac

Un puñetazo político y social. Crítica dura al poder y a la manipulación, envuelta en un sonido más agresivo, casi progresivo. Muestra la faceta más combativa e intelectual de la banda, con guitarras filosas y una estructura compleja.


Love Hurts

Una balada intensa que mezcla melancolía y explosión emocional. Habla del duelo, del amor que duele pero sigue vivo. Su melodía ascendente y su interpretación vulnerables la convirtieron en una de sus canciones más emotivas.


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Cinco canciones para conocer U2

Formados en Dublín en 1976, cuando todavía eran adolescentes, U2 nació con una misión casi intuitiva: hacer música que importara. Desde sus primeros días en los pubs irlandeses hasta los estadios gigantes en los que se convirtieron en un fenómeno planetario, la banda —Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr.— se distinguió por mezclar:

  • Guitarras atmosféricas y emocionales

  • Letras cargadas de espiritualidad, humanidad y política

  • Una sensibilidad épica

  • Una propuesta sonora siempre cambiante

A lo largo de los años, U2 evolucionó del post-punk al rock alternativo, del sonido americano al electrónico experimental, reinventándose sin perder su identidad: intensidad emocional, compromiso con causas sociales y melodías que parecen hechas para cantarse a coro en un estadio.


Además de su música, U2 ha sido un símbolo de activismo global, especialmente en temas de pobreza, derechos humanos, paz y salud pública, con Bono como voz destacada en estos ámbitos.

Son, en definitiva, un grupo que combina corazón, intelecto y ambición artística.


Sunday Bloody Sunday

Una de las canciones políticas más poderosas del rock. Con su batería marcial y la guitarra cortante de The Edge, es un grito contra la violencia en Irlanda del Norte. La interpretación de Bono es pura urgencia y dolor. Un himno de conciencia social.


Pride (In the Name of Love)

Un homenaje a Martin Luther King Jr., con una de las melodías más luminosas de U2. Combina espiritualidad, emoción y energía, y refleja la transición del grupo hacia un sonido más atmosférico y etéreo.


With or Without You

Probablemente la balada más famosa de la banda. Un tema de amor y tormento interno, envuelto en un sonido envolvente y minimalista. La voz de Bono brilla como pocas veces y el crescendo final es puro U2: íntimo pero gigantesco.


One

Una canción que surgió en un momento en que el grupo estaba a punto de separarse… y que terminó uniéndolos. Es una reflexión sobre la fragilidad de las relaciones —personales, sociales, humanas— y se ha convertido en un himno universal de reconciliación y empatía.


Beautiful Day

El renacimiento del sonido U2. Optimista, expansiva y brillante, esta canción simboliza el regreso del grupo a las melodías épicas tras su fase más experimental. Ganó múltiples Grammys y se convirtió en una de sus señas de identidad del siglo XXI.


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Cinco canciones para conocer a Chuck Berry

Nacido en San Luis, Misuri, en 1926, Charles Edward Anderson Berry fue el artista que dio forma moderna al rock and roll: mezcló el blues, el country y el rhythm & blues con letras sobre autos, juventud, rebeldía y amor adolescente.
En los años 50, cuando Estados Unidos aún era un país profundamente segregado, Berry cruzó las barreras raciales con algo tan poderoso como universal: ritmo, humor y verdad.

Su estilo de guitarra —con riffs cortantes, melodías contagiosas y solos llenos de swing— se convirtió en la plantilla del rock: sin Chuck Berry, no existirían The Beatles, The Rolling Stones, ni prácticamente ninguna banda de rock posterior.

Además, su presencia escénica —con su famoso “duck walk” o paso del pato— fue pura dinamita: carisma, ironía y ritmo en estado puro.


Maybellene

Su primer gran éxito y, para muchos, la primera canción de rock and roll de la historia. Inspirada en un tema de country (“Ida Red”), Berry la transformó con su guitarra eléctrica y una letra llena de velocidad, coches y deseo juvenil. Energía pura y fundacional.


Roll Over Beethoven

Un manifiesto generacional. Con ironía y swing, Berry canta sobre dejar atrás la música clásica (“Roll over Beethoven, tell Tchaikovsky the news”) para dar paso al rock and roll. Es el sonido de una juventud que reclamaba su propio ritmo.


Johnny B. Goode

El himno supremo del rock. La historia del chico pobre con una guitarra que podría “hacerla hablar” es, en realidad, la historia del propio Chuck Berry. Su riff de apertura es uno de los más reconocibles e influyentes de todos los tiempos, y su energía sigue siendo imbatible.


Sweet Little Sixteen

Una joya sobre la efervescencia juvenil. Con su letra sobre una chica que viaja de ciudad en ciudad siguiendo la música que ama, Berry captura la inocencia y la emoción del nacimiento de la cultura pop moderna. Fue inspiración directa para “Surfin’ U.S.A.” de The Beach Boys.


You Never Can Tell

Una historia encantadora sobre una joven pareja que se casa y construye su vida con ritmo y amor. Su estilo casi New Orleans y su tono narrativo muestran al Berry más maduro, con una sensibilidad poética detrás del ritmo. Revivió su fama gracias a la escena de baile en Pulp Fiction.


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Cinco canciones para conocer The Jeff Beck Group

Tras dejar The Yardbirds, el virtuoso guitarrista Jeff Beck —uno de los tres grandes junto a Clapton y Page— fundó The Jeff Beck Group en 1967, en Londres.

Su intención era crear una banda que combinara la potencia del rock con la pasión del blues, pero también con libertad para la improvisación y el riesgo sonoro.

La primera formación fue legendaria:

Más tarde llegarían otros músicos brillantes como Nicky Hopkins (teclado) y, en una segunda encarnación del grupo, figuras como Bobby Tench o Cozy Powell.

El resultado fue un sonido crudo, eléctrico, cargado de groove y emoción, donde la guitarra de Beck no solo acompañaba, sino que hablaba, rugía y lloraba.

Aunque el grupo nunca alcanzó el éxito comercial de sus contemporáneos, su influencia fue enorme: anticipó el sonido del hard rock de los 70 y el virtuosismo del rock de estadio.


Shapes of Things

Una reinterpretación explosiva del tema de The Yardbirds. Aquí, el grupo convierte una canción psicodélica en un monstruo proto-metal: riffs pesados, voz desgarrada de Rod Stewart y una guitarra que anuncia el futuro del hard rock.


Beck’s Bolero

Una pieza instrumental mítica, grabada con Jimmy Page, John Paul Jones y Keith Moon antes incluso de que existiera Led Zeppelin. Es una obra maestra de experimentación: épica, misteriosa y poderosa, con una estructura casi sinfónica que muestra el genio de Beck.


I Ain’t Superstitious

Versión del clásico de Willie Dixon, transformada en una tormenta eléctrica. Beck usa el wah-wah y el slide como si fueran voz humana, y Stewart canta con una mezcla de alma y rudeza que lo catapultó al estrellato.


Plynth (Water Down the Drain)

Una joya del segundo álbum del grupo, con riffs demoledores y una energía casi caótica. Es el ejemplo perfecto del “blues de alto voltaje” que caracterizó al Jeff Beck Group. La compenetración entre Beck, Stewart y Wood es pura dinamita.


Going Down

Ya en la segunda etapa del grupo, con una nueva alineación y un sonido más funk-rock. Potente, directo y con una sección rítmica aplastante, muestra el lado más moderno y experimental de Beck, que ya miraba hacia el jazz-rock.


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Cinco canciones para conocer a Rod Stewart

Nacido en Londres en 1945, Roderick David Stewart empezó su carrera en los años 60, influenciado por el blues, el soul y el folk. Antes de lanzarse en solitario, fue vocalista en bandas como The Jeff Beck Group y Faces, donde ya destacaba por su voz ronca y su energía escénica.

En los 70, su carrera solista explotó con discos como Every Picture Tells a Story (1971), donde fusionó rock, folk y soul con una naturalidad irresistible. Con el tiempo, Stewart pasó de ser una figura del rock crudo y apasionado a convertirse en un crooner elegante, interpretando estándares del jazz, pop clásico y baladas románticas sin perder su sello inconfundible.

Su trayectoria es un viaje fascinante: del chico rebelde de los bares londinenses al artista sofisticado que conquista estadios y salones.


Maggie May

Una de las canciones más emblemáticas del rock británico. Narra la historia de un joven ingenuo enamorado de una mujer mayor, con un tono entre melancólico y pícaro. Combina folk, rock y honestidad emocional en una joya atemporal.


You Wear It Well

Con ese aire nostálgico y su irresistible ritmo folk-rock, es una especie de secuela espiritual de “Maggie May”. Aquí Stewart brilla como narrador de historias cotidianas, con un toque de humor y ternura.


Da Ya Think I’m Sexy?

Una explosión disco-rock con ironía y sensualidad. Con esta canción, Stewart mostró que sabía divertirse y adaptarse a los tiempos, sin perder su carisma. Es provocadora, elegante y pegadiza.


Sailing

Una de sus interpretaciones más emotivas y universales. Con una melodía casi espiritual, expresa nostalgia, esperanza y libertad. Es el himno de los soñadores que miran hacia el horizonte.


Forever Young

Una canción dedicada a sus hijos, llena de calidez y sabiduría. Es una bendición en forma de rock, donde Rod muestra su lado más humano y paternal. Su mensaje trasciende generaciones.


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Cinco canciones para conocer ZZ Top

Formados en Houston, Texas, en 1969, ZZ Top se consolidó como una de las bandas más auténticas del rock estadounidense. El trío compuesto por Billy Gibbons (voz y guitarra), Dusty Hill (bajo y voz) y Frank Beard (batería) encontró una fórmula única: mezclar el blues más crudo con la energía del rock y el sentido del humor del sur de EE.UU.

A lo largo de los años 70, desarrollaron un sonido inconfundible —guitarras potentes, letras sobre autos, mujeres y carretera, y un ritmo contagioso— que los llevó a convertirse en una de las bandas más queridas del rock clásico.
En los 80, se reinventaron con el uso de sintetizadores y videos icónicos en MTV, logrando una segunda era dorada sin perder su esencia texana.

Su secreto: mantener el alma del blues viva dentro del rock más moderno.


La Grange

Basada en el clásico riff de “Boogie Chillen” de John Lee Hooker, es el himno definitivo del blues rock. Su groove irresistible y la voz rasgada de Billy Gibbons son puro fuego tejano.


Tush

Una joya breve y directa de rock sucio y divertido. Representa el sonido más clásico del trío: potente, sin adornos y lleno de actitud.


Sharp Dressed Man

Rock elegante con alma blues y estética MTV. La canción combina guitarras afiladas y sintetizadores ochenteros, celebrando el carisma y estilo de quien sabe cómo llevar un buen traje.


Gimme All Your Lovin’

Con su ritmo hipnótico y su riff pegadizo, es uno de los mayores himnos del rock de los 80. Captura la mezcla perfecta entre energía moderna y raíces del blues.


Legs

Un clásico que fusiona boogie-blues con sintetizadores, símbolo de la reinvención del grupo. Su videoclip —con autos, chicas y humor— fue una de las imágenes más recordadas de la era MTV.


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Cinco canciones para conocer Kyuss

Formados en Palm Desert, California, a finales de los 80, Kyuss surgieron como una banda juvenil que comenzó tocando en fiestas en medio del desierto, enchufando amplificadores a generadores eléctricos. Esa atmósfera árida, polvorienta y expansiva se convirtió en la esencia de su sonido: guitarras afinadas muy graves, riffs densos, atmósferas psicodélicas y una energía hipnótica y visceral.

Con Josh Homme (guitarra), John Garcia (voz), Brant Bjork (batería) y Nick Oliveri (bajo), Kyuss se consolidaron como los padres del stoner/desert rock, influyendo profundamente en bandas posteriores como Queens of the Stone Age, Fu Manchu, Monster Magnet o Truckfighters.

Aunque se separaron en 1995, su legado sigue vivo: cada riff y cada jam interminable se sienten como un viaje al corazón del desierto californiano.


Green Machine

Uno de sus temas más icónicos: riffs pesados, groove desértico y la voz cruda de John Garcia. Resume perfectamente lo que significa el stoner rock.


Thumb

Hipnótica, atmosférica y brutal. Una canción que muestra el lado más expansivo y psicodélico de la banda, con un sonido que evoca el desierto infinito.


Demon Cleaner

Probablemente su canción más conocida. Oscura, espiritual y potente, es un verdadero himno del género, con un riff que se queda grabado para siempre.


Gardenia

Abre el disco con fuerza aplastante. Es pura distorsión densa y groove, un viaje iniciático al universo Kyuss.


One Inch Man

Un single más accesible, pero igualmente cargado de riffs poderosos. Representa la madurez de la banda justo antes de su disolución.


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Cinco canciones para conocer Greta Van Fleet

Formados en Michigan en 2012 por los hermanos Josh, Jake y Sam Kiszka, junto al baterista Danny Wagner, Greta Van Fleet irrumpieron en la escena como una banda joven que parecía sacada directamente de los años 70. Con riffs potentes, un estilo retro y la voz aguda de Josh Kiszka (muy comparada con Robert Plant de Led Zeppelin), atrajeron rápidamente la atención del mundo del rock.

Su sonido bebe claramente del hard rock clásico, pero con un espíritu renovado: intensidad juvenil, energía en vivo y una producción que busca rescatar el alma del rock analógico en la era digital. Han sido vistos tanto como los salvadores del rock como acusados de ser demasiado derivados; sin embargo, su éxito masivo demuestra que hay un público ávido por ese espíritu setentero.


Highway Tune

La canción que los catapultó al estrellato. Un riff poderoso, un groove irresistible y la voz desbordante de Josh Kiszka. Fue su carta de presentación y un recordatorio de que el rock crudo aún podía sonar fresco.


Safari Song

Otro clásico de su primer EP. Un tema vibrante y salvaje, con un despliegue vocal impresionante y un sonido que rinde homenaje directo al hard rock setentero.


When the Curtain Falls

El primer sencillo de su debut oficial. Una muestra de cómo empezaron a expandir su sonido, con un aire más épico y letras que buscan trascender lo puramente juvenil.


Age of Machine

Más experimental y atmosférica, muestra su evolución hacia un rock más progresivo. Aquí se aprecia su ambición de no quedarse en la nostalgia, sino construir un lenguaje propio.


Heat Above

Una de sus canciones más melódicas y expansivas. Con un aire casi espiritual, demuestra que Greta Van Fleet no es solo riffs y potencia, sino también sensibilidad y épica.


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