Nacido en Minneapolis en 1958, Prince Rogers Nelson fue uno de los últimos grandes artistas totales: cantaba, componía, producía, arreglaba y tocaba prácticamente todos los instrumentos de sus discos.
Donde otros necesitaban una banda, Prince necesitaba una idea.
Su música absorbió funk, rock, soul, pop, psicodelia, new wave y jazz, y los devolvió transformados en algo profundamente personal.
Sexual, espiritual, vulnerable, provocador, místico, explosivo: Prince podía ser todo eso en una sola canción.
Más allá del sonido, Prince fue un acto artístico completo:
imagen, escenografía, ambigüedad de género, control creativo, independencia frente a la industria y una relación casi mística con la música.
Su obra es inmensa, inagotable y, todavía hoy, inalcanzable.
When Doves Cry
Una anomalía que se convirtió en éxito masivo. Sin bajo, con una estructura poco convencional y una letra de conflicto emocional crudo, mostró que Prince podía romper todas las reglas y dominar las listas al mismo tiempo.
Purple Rain
No es solo una canción: es un ritual. Balada, himno, solo de guitarra, despedida espiritual. Resume su capacidad para unir vulnerabilidad, épica y virtuosismo en una sola obra.
Kiss
Minimalista, falsete descarado, funk reducido a lo esencial. Prince demostrando que el groove puede ser más potente cuando se quita todo lo que sobra. Es actitud hecha ritmo.
Sign o’ the Times
Una de sus cumbres artísticas. Fría, electrónica y socialmente consciente, habla de sida, drogas, violencia y fe. Prince como cronista del mundo, no solo como icono sensual.
If I Was Your Girlfriend
Una de las canciones más adelantadas a su tiempo. Intimidad radical, identidad fluida, deseo y ternura. Aquí Prince no busca provocar: busca redefinir.
Nacido en Carolina del Sur en 1933, James Brown transformó la música popular desde dentro. Partiendo del gospel, el blues y el rhythm & blues, hizo algo completamente nuevo: rompió la estructura tradicional de la canción y puso el foco casi absoluto en el ritmo.
Donde otros veían melodía, él vio pulso.
Donde otros buscaban armonías, él construyó máquinas de groove.
James Brown no fue solo un cantante: fue director de orquesta, coreógrafo, productor, visionario y líder absoluto. Exigía perfección, precisión y entrega total. Sus bandas funcionaban como relojes humanos.
Su impacto es prácticamente incalculable:
Padre indiscutible del funk
Influencia directa del hip hop (el artista más sampleado de la historia)
Fundamento rítmico del soul moderno, el disco, el afrobeat y la música electrónica
Figura central de la identidad negra y el orgullo cultural en EE. UU.
James Brown no acompañó la evolución de la música: la empujó.
Please, Please, Please
Su primer gran éxito. Todavía anclada en el gospel y el soul primitivo, muestra al James Brown más suplicante y dramático. Es importante porque revela de dónde viene: emoción pura, sin filtros.
Papa’s Got a Brand New Bag
Aquí nace el funk. La guitarra deja de acompañar y empieza a golpear, el bajo se vuelve protagonista y la canción se convierte en un organismo rítmico. Es uno de los grandes puntos de inflexión de la música del siglo XX.
I Got You (I Feel Good)
Probablemente su tema más popular. Breve, explosivo y perfectamente calibrado. Resume su genio: energía, groove y un grito que ya es patrimonio cultural.
Cold Sweat
Una revolución silenciosa. Prácticamente sin cambios armónicos, basada en un solo patrón rítmico. Aquí James Brown rompe definitivamente con el soul tradicional y crea la gramática del funk moderno.
Say It Loud – I’m Black and I’m Proud
Mucho más que una canción. Un manifiesto. En plena lucha por los derechos civiles, James Brown pone voz al orgullo, la identidad y la afirmación colectiva. Funk como arma cultural.
Formados en Londres en 1967, Fleetwood Mac nació como una banda de blues británico, liderada por Peter Green. Sin embargo, su verdadera singularidad apareció años después, cuando el grupo se transformó en una formación casi coral, marcada por múltiples compositores, voces contrastadas y una dinámica emocional compleja.
La alineación más icónica —Mick Fleetwood, John McVie, Christine McVie, Lindsey Buckingham y Stevie Nicks— convirtió a Fleetwood Mac en algo único: una banda donde las relaciones personales, las rupturas y las tensiones creativas no solo coexistían, sino que alimentaban directamente la música.
Pocas veces en la historia del rock la vida privada de una banda quedó tan expuesta y, al mismo tiempo, tan bellamente sublimada en canciones.
Rhiannon
Mística, hipnótica y profundamente emocional. Inspirada en una figura mitológica, la canción captura la esencia etérea de Stevie Nicks. Es Fleetwood Mac descubriendo su nuevo lenguaje: melódico, atmosférico y lleno de magnetismo.
Go Your Own Way
Una ruptura hecha canción. Escrita por Lindsey Buckingham durante el colapso de su relación con Stevie Nicks, es furia emocional envuelta en un estribillo luminoso. Rock directo, sincero y dolorosamente honesto.
Dreams
La única canción de Fleetwood Mac que alcanzó el número uno en EE. UU. Minimalista, flotante y profundamente introspectiva, muestra el talento de Nicks para convertir el desamor en algo universal y casi terapéutico.
The Chain
La metáfora definitiva del grupo. Construida a partir de fragmentos de varias composiciones, es la única canción acreditada a todos los miembros de la banda. Su famoso crescendo final simboliza la unión forzada —pero poderosa— que mantuvo vivo al grupo.
Landslide
Una de las baladas más frágiles y personales del rock. Stevie Nicks reflexiona sobre el miedo al cambio, la identidad y el paso del tiempo. Desnuda, sincera y atemporal, conecta a oyentes de cualquier generación.
Nacido en Honolulu en 1985, Peter Gene Hernández, conocido artísticamente como Bruno Mars, creció rodeado de música: Elvis, doo-wop, Motown, rock clásico y soul. Esa educación musical temprana definió algo clave en su carrera: Bruno Mars reinterpreta estilos desde el respeto al legado.
Desde su debut a comienzos de los 2010, se consolidó como uno de los pocos artistas pop capaces de unir voz técnicamente impecable, composición clásica, groove y precisión rítmica con un espíritu de espectáculo total.
Mars no solo canta: interpreta, baila, dirige la energía del escenario y domina el lenguaje del entretenimiento como lo hacían los grandes del siglo XX, trasladándolo al presente.
Just the Way You Are
La carta de presentación perfecta. Una balada sencilla, honesta y emocional que puso el foco en su voz y su capacidad melódica. Es pop directo, sin artificios, con un mensaje universal: amor sin condiciones.
Locked Out of Heaven
Un homenaje explícito a The Police, pero filtrado por el funk y el pop moderno. Ritmo contagioso, falsete preciso y una producción elegante. Aquí Bruno demuestra que puede mirar a los 80 sin caer en la nostalgia vacía.
When I Was Your Man
Probablemente su interpretación vocal más desnuda. Piano, voz y arrepentimiento. La canción muestra su capacidad para transmitir vulnerabilidad real, sin adornos, recordando a los grandes baladistas del soul y el pop clásico.
Uptown Funk
Un fenómeno cultural. Funk descarado, actitud James Brown, groove Prince y producción impecable. Más que una canción, es una lección de cómo hacer música bailable con identidad, humor y precisión quirúrgica.
24K Magic
Bruno Mars en modo showman total. Funk, R&B y estética ochentera, pero con un sonido absolutamente contemporáneo. Es lujo, ritmo y control absoluto del escenario, consolidándolo como heredero moderno del soul-funk.
¿Te atreves con cinco canciones? ¡Me atrevo con todo! Ha sido dificilísimo hacer los cinco álbumes del año, y esta lista va a ser todavía más difícil... pero no es nada comparado con elegir cinco canciones representativas de los Beatles, así que... ¡vamos!
"Everybody Scream", de Florence + The Machine
Se trata de un ambicioso single dentro de un notable álbum con el mismo nombre, en el que claramente representa su punto álgido. Aunque mantiene la esencia de Florence and The Machine, es algo distinto a los trabajos anteriores.
Es una obra personal y visceral de Florence Welch, tras una experiencia vital traumática, que destaca por mezclar sabiamente el pop mainstream con el formato más experimental.
Veremos cómo impacta en las giras y directos del grupo, y si se convierte en uno de sus clásicos; pero sin duda, es uno de los temazos de 2025.
"La Perla", de Rosalía
No me he podido resistir a no arriesgarme en absoluto. No creo ni que sea el mejor tema de "Lux", pero el éxito comercial masivo, las horas de reels que ha ocupado y el impacto cultural inmediato que ha supuesto, lo colocan como (posiblemente) 'el' tema de 2025.
Todo un himno al desamor y el despecho, con letras directas y una historia detrás que ha dado muchísimo que hablar; con reminiscencias a la icónica "Rata de dos patas" de Paquita la del Barrio.
Este pop vanguardista con toque urbano, que fusiona sonidos tradicionales con una producción moderna de primer nivel, nos ha conquistado. Esa esencia de ranchera capaz de ajustar cuentas de una forma satírica pero poética para, finalmente, servir de bastón que te sujeta ante una batalla emocional.
"What Was That", de Lorde
Con un importante impacto en las listas mundiales y una recepción crítica que no le va a la zaga, el principal tema de "Virgin" es puro electropop, pero con una vueltita.
Una letra emotiva y producción minimalista que crea una atmósfera única que estábamos echando en falta a inicios de año. Entre el videoclip, el éxito alcanzado y el impacto que ha tenido en festivales de la talla de Glastonbury, tenemos uno de los highlights del año.
"Infinite Source", de Deftones
Honor a un tema metal digno de estar entre las mejores canciones del año. La banda californiana regresa por la puerta grande con un disco a la altura de sus mejores trabajos. Y este título es uno de los cortes más destacados del álbum.
"Infinite Source" hace las delicias de los fans de Deftones, pero es una canción disfrutable por cualquier persona con un mínimo de sensibilidad artística o musical. Pruébala y me agradecerás el hallazgo.
Sonido shoegaze melódico con guitarras etéreas y la siempre emotiva voz de Chino Moreno: nostalgia y evolución con letras sobre despedidas que resuenan de forma profunda.
"Big Money", de Jon Batiste
Lo siento, pero me niego a no reconocerle mérito a este tema. El álbum, del mismo nombre, ha sido reconocido como un buen trabajo pero por debajo de lo que se le presupone a Jon Batiste. ¿Debería empañar eso un gran disco?
Todos queremos más, y sin embargo, "Big Money" es un álbum que se disfruta enormemente. Y esta canción es de lo más destacado. Aunque esperemos más, aunque nos pongamos muy exigentes... yo creo que se merece estar entre lo mejor de 2025.
Porque representa a un género que parece olvidado; y lo hace con gran maestría. Pero, sobre todo, porque nos lleva a las raíces más profundas de la música popular estadounidense y, aún así, suena fresco y actual. Mayor es el mérito cuando se encuentra rodeada de propuestas enlatadas, prefabricadas y calcadas por los artistas 'del momento'.
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